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Úbeda, Lola
Doctora en medicina, fue una de las primeras diplomadas
en el país. Nació en San Nicolás de los Arroyos el 10 de julio de 1869. Sus
nombres de pila son María Amalia Dolores. Era hija de doña Juana Rodríguez y don
Justo Ubeda. (Libro 24, folio 434 de Bautismos).
Cursó sus estudios primarios en la escuela de don León y los secundarios en al
escuela normal mixta de San Nicolás.
Su primer título fue el de maestra conquistado en la escuela de referencia en
1891 en la primera promoción de dicha casa de estudios en que egresaron diez
maestras y un maestro, el ingeniero don Juan B. Aramburu, otro hijo distinguido
de San Nicolás.
En 1902, cuando construía una novedad la presencia de una joven en las aulas
universitarias, obtuvo el título profesional sobre un interesante problema
científico. En efecto, la tesis de la doctora Ubeda se tituló “La mujer
argentina en la época de la pubertad”, siendo padrino de tesis el Dr. Enrique
del Arca. Con motivo de su graduación celebróse una fiesta el 31 de diciembre de
1902, organizada por la profesora Rosa Fernández Simonín, el Dr. Manuel García
Reynoso, los ingenieros Juan B. Aramburu y Enrique Dengremont, la señora Rosa P.
de nieva y don Ricardo Cattáneo.
En el hospital Rivadavia y en la Asistencia Pública hizo sus primeras
experiencias. Prestó servicios también como médica inspectora de escuelas en la
provincia de Buenos Aires, fue luego médica de la Asistencia Pública e
inspectora del Consejo Nacional de educación hasta 1929. Llevada por una viva
curiosidad científica, las notables conferencias de la ilustre Mne. Curie. En
trabajos y cursos a su cargo aprovechó después con inteligencia las enseñanzas
de la célebre maestra. La Dra. Ubeda fue una de las fundadoras de la Sociedad
Ginecología. Participó en varios congresos nacionales, formó parte de las
sociedades Médica Argentina y Científica Argentina, dirigió la Escuela de
Enfermeras del Hospital Rivadavia y actuó siempre, constantemente, en su
consultorio particular, dedicada con entusiasmo a la profesión.
Fue vicepresidenta de la Asociación de Residentes Nicoleños en la capital de la
república.
Diversos actos de relieve y especial significación se realizaron en honor de
esta gentil nicoleña en julio de 1927 con motivo de sus bodas de palta con la
medicina. En la capilla del Hospital Rivadavia se mandó oficiar una misa por su
salud.
Con respecto al homenaje tributado en oportunidad de su graduación la Sra.
Juana María Paiggio de Tucker, escribió:...”Presadía la mesa del banquete una
matrona cuya memoria perdurará con el recuerdo de sus virtudes y bondad
ingénita: Misia Matilde Cordiviola de Giménez. Tócale ofrecer tan interesante
ágape a una de nuestras más destacados intelectuales, Rosa Fernández Simonín, y
lo hizo como ella era capaz de hacerlo, con verbo fluido, galano y brillante.
Siguiéronla en el uso de la palabra el doctor Manuel García Reynoso, quien hizo
el cariñoso y justiciero elogio de la obsequiada con un conceptuoso discurso.
Fraternal, saturado de generoso compañerismo fue el homenaje del doctor Ercilio
Rodríguez González, en frases de admiración sincera por la espiritualidad colega
cuyo paso por la Universidad dejara una estela de respetuosa simpatía entre sus
compañeros. Todo esperábamos emocionados el instante en que Lola respondería a
tales homenajes y una verdadera salva de aplausos atronó la sala cuando ella se
puso de pie, serena y tranquila, pasando su mirada impregnadísima de gratitud
sobre tanto rostro amigo. Con ese peculiar don gentes, ofrendó un ramillete de
sentires cordiales a sus maestros primero, a sus condiscípulos luego y por fin a
todo ese núcleo exponente del amor de su pueblo natal...”
Murió la doctora Lola Ubeda en Buenos Aires el 29 de abril de 1938 y al día
siguiente fue sepultada en la tumba familiar del cementerio de San Nicolás.
Fue la Dra. Ubeda una mujer de temple singular y de muy fuerte vocación por la
medicina y puso en evidencia sus condiciones de estudiosa y su abnegación
durante más de treinta años.
Donó la doctora Ubeda, por disposición testamentaria, a la Iglesia Parroquial
de San Nicolás, un cuadro al óleo de la Inmaculada Concepción, imitación
gobelino, copia de Murillo efectuada por un artista en Roma, obra que la donante
tenía en el vestíbulo de su casa en Buenos Aires.
El 1º de agosto de 1917 la doctora Lola Ubeda prestigió junto con damas
vinculadas a San Nicolás, una función de beneficio verificada en el
cinematógrafo Spelndid Theatre de Buenos Aires, a beneficio de los asilos de San
Nicolás, interviniendo el violoncelsita Oscar Nicastro, la violinista Sara Pérez
Ballester y el pianista Guido Capocci.
La comisión organizadora de este festival estaba constituido así: Presidente,
Carmen Llobet de Prins; vice-presidencia, Clara Marenco de Sáenz Peña;
secretaria, Valentina Casal de Latzina; tesorera Angelina Obligado de
Barrenechea; vocales: Jovita Llobet de Echagüe, Lola Ubeda, Mercedes Gómez Pombo
de Lacroze, Lola Santamaría de Echagüe, Rita Marenco de Molina , angélica Gómez
de Gómez Aguirre, Elena Guido de Echagüe, Cipriana Sáenz peña de Lerena, María
Echagüe de Cordeyro, Erlinda Echague de Sánchez, Susana Casares de Llobet,
Emilia Marenco de Sola, Estela Barrenechea de Bustamente, Sara Giralt de Prins,
Flora Tuñer de Márquez, Matutina González de Sola, Laura Bengolea de Candioti,
Magdalena Turio y Amalia Bengolea.
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