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"Lo que
nunca se publicó" La Argentina de Entonces Aquellos grises días de la última etapa del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, constituyen una época difícil de olvidar para gran parte de los argentinos. Por entonces, quién luego tendría en sus manos el poder en nuestro país, manifestaba su visión: “que lo moral que era lo que verdaderamente estaba en crisis se ha recuperado, y un país con moral puede lograr cualquier objetivo que se imponga”. (1)
Terminar con la subversión había sido una de las metas trazadas en Marzo de 1976, cuando la entonces presidente constitucional de los argentinos, María Estela Martínez de Perón, era colocada sobre un helicóptero para conducirla a su prisión política. A lo mejor creían que la moral, podía llegar a reducir la tristemente famosa deuda externa que se había incrementado notablemente – en gran parte por la compra de equipamiento militar, ya que solamente entre 1980 y 1982 se adquirieron armamentos por 13.800 millones de dólares – o que al restablecerse este valor “perdido” podía evitar el cierre de grandes plantas fabriles, como la General Motors de San Martín, que por entonces bajaba sus persianas y hacían sus valijas. Eran tiempos de exaltación de valores nacionalistas bajo los cuales se “estatizaban" 2 empresas privadas deficitarias, paradójicamente bajo un plan económico netamente liberal, como el conducido por Martínez de Hoz.
El golpe de 1976, había suprimido los mandatos electivos se habían intervenido todas las provincias y se suspendió la actividad de los partidos políticos. De más esta decir, que fueron casi nulas, las actividades gremiales de los trabajadores al intervenirse la CGT, CGE y 62 Organizaciones Peronistas. Se mantuvo el Estado de Sitio, ya sancionado por el gobierno anterior en una de sus estériles medidas por combatir la violencia que día a día cobrada más víctimas. En el seno de las fuerzas armadas, existían pujas y luchas internas por ocupar el poder. Ya, por 1976, el Almirante Emilio Massera, habría supeditado el apoyo de la Armada al planificado golpe, si se repartían en porciones iguales todas las responsabilidades o áreas de interés, en este caso, el 33% par cada fuerza. También se comentaba, que una de las propuestas inmediatas de Massera al General Videla, habría sido recuperar las Islas Malvinas. Lógicamente, todavía quedaban algunos problemas por resolver, como por ejemplo, el asunto limítrofe con Chile que casi nos lleva a la guerra en 1978. Lo cierto, es que por entonces, toda América Latina era una gran guarnición militar. En varios países latinoamericanos- sino en todos- se habían suscitados diversos golpes de estados, contra gobiernos de distintos contenidos políticos. Sucedía, que “el patio trasero de la Casa Blanca” estaba pasando a ser el foco de la llamada “Guerra Revolucionaria” y por ello cobraba especial relevancia la teoría de la seguridad nacional formulada en Estados Unidos. Nunca, como ahora, esta parte del continente americano sentía con singular violencia ser el centro indirecto de la guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La odiada infiltración marxista, no dejaba otro camino que la interrupción del orden constitucional en diversos países, para de esa manera cerrar paso al “enemigo internacional”. El monte tucumano primero como forma de guerrilla rural sustentada por la “teoría foquista” y luego la guerrilla urbana, con el enorme saldo de víctimas inocentes hacía su aparición dejando atónitos a gran mayoría de los argentinos que no sabían que era lo que verdaderamente ocurría. El surgimiento del aparato estatal de represión, fue la respuesta casi inmediata, al constatarse que la lucha no respetaba reglas ni teorías y por ello debía combatirse a la violencia por la violencia, a la ilegalidad con la ilegalidad de la misma. Los argentinos vimos aparecer un nuevo fenómeno que no sabíamos a que respondía; esas primeras pocas mujeres con un pañuelo en su cabeza, pidiendo por sus familias desaparecidos. ¿Desaparecidos en la Argentina? ¿Qué era eso, a dónde habían ido? Pero la sociedad, siempre tenía un motivo, creado o no para desviar su atención; y el Mundial de 1978 fue uno de ellos.
Pobres peruanos, venir a querer ganar en nuestra propia casa, y por sobre todo ante nuestro “manifiesto destino” de grandeza y futuro, que teníamos todos. Hablar de goles comprados, coimas, etc. era ser anti argentino, igual que aquellas personas que nos querían hacer quedar “mal” ante el mundo, a nosotros los argentinos que por sobre todas las cosas éramos “derechos” y “humanos”.
Para 1980, el presupuesto de las fuerzas armadas ascendía
al Chile seguía siendo nuestra “hipótesis de conflicto” más latente, y casi nadie, se salvaba del servicio militar obligatorio. La guerrilla prácticamente estaba aniquilada, como lo dice el real contexto de la palabra, y esporádicamente como en el caso de Walter Klein, se producía algún tipo de violencia terrorista. Corrían rumores de malestar y desconfianza entre las fuerzas por la supuesta reunión del Almirante Massera con la cúpula de montoneros en Europa. La Junta militar había establecido una forma democrática interna para la selección y renovación de sus miembros y en 1981 se produce el 1er relevó de la Junta Militar: Graffigna por Agosti, Lambruschini por Massera y Galtieri por Viola quién esperaría ser elegido por sus pares comandantes como Presidente de los argentinos. Por dos votos contra uno, el General Viola asumió su presidencia sin contar con el apoyo del voto de la Armada.
El General Horacio Liendo ocupaba la cartera de Interior, el Dr. Oscar Camilión el de Relaciones Exteriores, Amadeo Frúgoli en Justicia, el Brigadier Julio Porcile en Trabajo, Ing. Carlos Burundarena en Educación, el Brigadier Amilcar Arguelles en Salud Pública y el Vicealmirante Carlos Lacoste en Acción Social. Por su parte, el equipo económico estaba constituido por Lorenzo Sigaut, Eduardo Oxenford (Industria), Jorge Aguado (Agricultura), Carlos García Martínez (Comercio), el General Diego Urricarriet (Obras y Servicios Públicos) y Vicente Couto (Defensa). El General Viola, era partidario del comienzo de las relaciones y diálogos con los partidos políticos impulsando los que se denominó como Movimiento de Opinión Nacional. Para junio de 1981, distintos referentes de los diversos Partidos Políticos, constituyen la denominada “Multipartidaria” presentándose a sí misma como “Convocatoria Nacional” que “si bien tiene origen en los partidos políticos es un agestión que se despliega en toda la comunidad argentina por encima de las diferencias partidarias, religiosas económicas, sociales y culturales (...) Un pronunciamiento de la democracia para la democracia (...)” (2) Los diversos problemas económicos, la inflación y recesión, la caída del PBI y las diversas presiones ejercidas por parte de los gremios y sectores políticos; hacían pensar que ya era hora de comenzar a organizar la “salida institucional” del régimen militar. “Una retirada con honor” pensaban algunos sin imaginarse que esa frase más tarde tendría contenido real pero no en términos políticos. A principios de Noviembre de 1981 se celebró en el Colegio Interamericano de Defensa, la XIV Conferencia de Ejércitos Americanos. Un General de personalidad y “ porte” americano llamó la atención por su imagen y “resplandecencia”. Leopoldo Fortunato Galtieri no pasaba desapercibido por todos, más aun por los norteamericanos que contaban con su apoyo para enfrentar en Centroamérica a los insurgentes comunistas. En aquellos momentos, nuestro país había desplegado cerca de 800 asesores militares en Centroamérica cuya función principal era asesorar y entrenar a las tropas que enfrentarían a los sandinistas nicaragüenses y a la guerrilla salvadoreña. Estados Unidos no podía hacerlo abiertamente, y solamente la CIA y otras agencias de seguridad gubernamentales estaban al tanto de la operación de apoyo a los “contras”.
Este tipo de señales por parte de Estados Unidos, fueron levantando ansiados sueños de poder con el apoyo o neutralidad en caso de una eventual recuperación de nuestras Islas Malvinas. El 20 de noviembre de 1981, el General viola delega el mando en el General Horacio Liendo, afectado por un cuadro de hipertensión arterial e insuficiencia coronaria. Se ponía en marcha, por parte de sus virtuales adversarios dentro de la maquinaria militar, el mecanismo de sustitución del entonces presidente enfermo. Volvían a aflorar, las discrepancias que había surgido con la nominación de Viola e hicieron sentir su voz quienes ya pedían la remoción del paterno general. Se necesitaba a una persona que con autoridad y firmeza condujera los destinos de la Nación, y devolvería al pueblo argentino, la fe en sus fuerzas armadas. Un mes de idas y vueltas, consolidaron el apoyo que necesitaba el general que recibió en este caso el voto favorable de la Armada. El 22 de Diciembre asume Galtieri como Presidente de los argentinos.
Nuestra moneda había perdido en diez meses, el 80% de su valor, las importaciones de pésima calidad sustituían en nuestros mercados, a los productos nacionales. La caída del Producto bruto industrial fue de un 25% con relación al año anterior. Viola, no había querido dejar el poder, así, tan fácilmente. Por ello se desarrollaron tres reuniones entre Viola y Galtieri en sucesivos días. La demanda por las razones de su remoción, no fueron dadas públicamente tal como lo quería Viola, y solamente se manifestó que era por problemas de salud. Esta actitud de Viola de “pedir cuentas” por su virtual despido, hace que el Viernes 11 de Diciembre, la Junta Militar emita un comunicado en el que se considera que existen razones de Estado para remover el Presidente de la nación Argentina. En lugar de Viola- como ya se dijo- asumiría Galtieri quién ejercía dicho cargo hasta el 29 de Marzo de 1984. Con la llegada de los “halcones", se desempolvaba el viejo plan de recuperar Malvinas y para ello se cuenta con el procedimiento diseñado por orden del Almirante Anaya a su jefe de Operaciones Navales, vicealmirante Juan J. Lombardo.
“Se refirió luego (Galtieri) a la disputa con Gran Bretaña sobre las Malvinas. “No podemos permitir que este reclamo sea ignorado en la práctica por Gran Bretaña y que el trámite se eternice. El ciento cincuenta aniversario de la ocupación no puede pasar desapercibido. La gestión diplomática debe ser firme y clara. Usted habrá advertido que desde el mes de Julio pasado nuestra acción ha sido más enérgica. Tenemos que estar preparados para el fracaso de las negociaciones y debemos tener planes de alternativa. No hablo de tomar la decisión de ocupar las islas, ni siquiera le doy instrucciones para que prepare acción diplomática alguna en tal sentido. Solo quiero significar que algún día debemos analizar todas las posibilidades que la política exterior puede ofrecer, sin exclusión alguna, y sus consecuencias negativas o positivas”. A lo que agregó; “Por ahora converse el tema en algún lugar de su mente. Ya conversaremos sobre él, con mayor extensión, más adelante” (3) En Enero de 1982, la Junta Militar había acordado, materializar, en algún momento, a su debido tiempo, el plan de recuperación de nuestras Islas Malvinas. Durante los primeros días de Marzo de 1982, Galtieri había manifestado al Gral. Mario Benjamín Menéndez, Jefe del Estado Mayor, que iba a ser el futuro gobernador de las Malvinas “Gobernar las islas, es una pavada” habría dicho Galtieri... (4)
Se creía que los profundos vínculos existentes entre ambas naciones o mejor dicho entre ambos regímenes políticos, podría frenar y calmar al rugiente león británico. Para los primeros días de Marzo de 1982, Costa Méndez comenzó a percibir claras señales de que los Estados Unidos se alinearían junto a Gran Bretaña en caso de “una controversia diplomática”. Los tiempos se aceleraron en forma vertiginosa y el 19 de ese mes, se produce el desembarco de operarios al mando del Sr. DAVIDOFF en San Pedro, Georgias del Sur, para proceder a desmantelar unas instalaciones existentes. ¿Tuvieron alguna vinculación con el alto mando de la Armada o comunicación alguna que favoreciera la utilización de este incidente para recuperar nuestras islas? La reacción Británica no se hizo esperar, y el 22 el León o en todo caso “la leona” pirata, Margaret Thatcher cursó una enérgica nota advirtiendo que utilizaría la fuerza para retirar a los operarios “intrusos” de ese lugar de soberanía británica. Para ello había despachado al “Endurance” Británico a destacarse en dicha zona y ordenado a uno submarinos nucleares dirigirse al Atlántico Sur.
El grueso de los argentinos, ya acostumbrados a las informaciones que tendían a desviar la atención pública de la ciudadanía, no prestaron mucha atención e interés alguno a la conflictiva situación reinante. El 30 de Marzo se realizaba una gran manifestación organizada y dirigida por la CGT, la cual fue enérgicamente reprimida por las fuerzas policiales. La idiosincrasia argentina asimiló y olvidó este evento con un abrir y cerrar los ojos. Hay un dicho que dice “Hoy te quiero y mañana te aporreo”. En este caso fue la inversa como vamos a observar. Era evidente que los satélites espías norteamericanos estaban monitoreando el movimiento de fuerzas argentinas .En la noche del 1º al 2 de abril, el Presidente Reagan telefonea a Galtieri. Según Costas Méndez (5) ocurrió lo siguiente: “El diálogo entre el presidente Reagan y el Presidente Galtieri, tuvo lugar a las 22:10 hrs. La conversación tuvo comienzo difícil debido a que los intérpretes tardaron en adaptarse. No es fácil sintetizarla. Conviene sin embargo destacar tres aspectos: la posición del Presidente Galtieri en cuanto a la afirmación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y a la necesidad de que alguna forma Gran Bretaña la reconociera; la afirmación de que la Argentina actuaría con total libertad e independencia; la seguridad de que la Argentina garantizaría la libertad y forma de vida de los isleños. Por su parte el Presidente Reagan ofreció enviar al Vicepresidente para tratar de arreglar la situación:”... pero por favor eviten el conflicto”, dijo. El General Galtieri contestó: “Le agradezco pero es tarde, los hechos están lanzados”.
¡Éramos Argentinos!, podíamos con los que se nos enfrentase Galtieri, era el ídolo de todos. Escasísimas voces se alzaron para señalar el peligro que se avecinaba: la guerra. No nos importaba, le hacíamos frente y listo. Y si venía el principito, mejor, porque los piratas ingleses se iban a enfrentar con los valientes gauchos argentinos. Una encuesta de fines de abril señala que el 90% de la población estaba confiada y segura de ganar la guerra e incluso la deseaban.
¿Entonces, que ocurrió, si íbamos ganando? ¿Cómo fue que la Argentina se rinde el 14 de junio? El idilio entre el pueblo y gobierno, duró lo que la guerra misma. Nació con Malvinas y murió con la rendición. La sensación de estupor, de haber sido usados y manipulados junto a la impotencia, desplazaron nuevamente en forma audaz, en un nuevo abrir y cerrar de ojos; a los vivas a Galtieri y a los militares. De un extremo, de querer usar todos un uniforme, se comenzó a verlos con desagrado. Pero muchos ellos, los ex combatientes no tenían nada que ver. Ya los argentinos no volverían a ser los mismos. Los triunfalistas serían los de menos y la mayoría ahora comenzaba a ser escéptica para con todo, así sea una ayuda en su barrio. Se caían los ídolos, y se sepultaban ciertos valores que de ahora en más iban a estar indefinidamente unidos a la Gesta de Malvinas. Comenzaba a despertar una nueva ciudadanía con más pies en la tierra, con nuevas formas políticas y de gobierno, con una nueva participación en construir un futuro que deje atrás y olvide la amargura de la derrota. ¿Pero nuestros héroes, heridos, muertos y desaparecidos en combate, que lugar ocuparían en nuestra historia? En un primer momento ninguno. Se los ocultó. No existieron y toda crítica por su parte a la forma en que se dirigió la guerra, fue severamente sancionada. De todas formas, hubo una sociedad que casi ni se dio cuenta de que la Argentina libró una guerra. Sus negocios prosperaron mientras nuestros jóvenes morían en Malvinas.
Y la historia comenzó a contarse, de bocas de sus protagonistas. Comenzaron a escribirse libros al respecto y erigirse monumentos recordatorios. Comenzaron a tener un lugar justamente ganado en nuestra sociedad. Este libro, también es de ellos, de los que perecieron en el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, de los que se salvaron, de los que combatieron en mar, tierra y aire por nuestra patria. De los que desde los humildes puestos de trabajo, se empeñan en hacer que se reconozca este pasado, porque solamente un país recuerda su historia esta trazando el verdadero camino de su destino. El General Leopoldo Fortunato Galtieri renunció a la Presidencia de la Nación el 17 de junio de 1982. Su discursó del día 15, teñido de verborragia que apelaba al sentimiento nacionalista, ignoraba totalmente el resultado bélico, encomendado a Dios y a la Patria, el arreglo de una situación creada por un grupo de hombres.
CON RUMBO A LA INMORTALIDAD: Mucho se ha dicho y escrito sobre el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano y aún a pesar de haber trascurrido 15 años de este suceso, quedan algunas en el aire que no fueron disipadas hasta el momento por las informaciones con que se pueden contar.
a- Cesación inmediata de las hostilidades. b- Retiro mutuo de las fuerzas. c- Introducción de terceras partes para gobernar las islas. d- Los gobiernos reconocen puntos de vistas conflictivos respecto a las islas. e- Los gobiernos reconocen la necesidad de tener en cuenta los puntos de vista y los interese de los isleños en la solución final. f- Las terceras partes o el grupo de contacto sería compuesto por el Brasil, Perú, República de Alemania y los EEUU. g- Una solución final deberá alcanzarse no después del 30 de Abril de 1983 bajo la garantía del grupo de contacto. Se sabe también, que los Estados Unidos harían suya esta propuesta (6) par evitar de esta manera el rechazo británico, suponiendo que un plan peruano y latinoamericano pudiese favorecer los intereses de los argentinos. También se discutió mucho acerca de “los puntos de vista”, palabras que reemplazaban a “deseos” impuestos por los británicos para salvaguardar los intereses de los isleños. Según el ex canciller Costa Méndez, la Primer Ministro Británica no podía permitir que este plan prosperara a pesar de ser presentado como elaborado por los Estados Unidos en virtud entre otras cosas de: a- No podía aceptarse un plan de paz, un día después de haber fallado en su objetivo militar durante el ataque a Puerto argentino el día 1º de Mayo. b- La Primer Ministro siempre prometió mantener la administración británica y este plan de paz no estipulaba ello. c- No existía garantía de que se tuviera en cuenta plenamente los “deseos” de isleños. ¿Qué ocurrió entonces? Puede determinarse fehacientemente, que al mediodía del Domingo 2 de Mayo, cuando la flota argentina esta en repliegue, la comunicación entre Gran Bretaña, Estados Unidos y Perú era perfecta. Al respecto el Almirante Jorge I. Anaya quien fuera Comandante en Jefe de la Armada Argentina durante la Guerra de Malvinas e integrante de la Junta Militar de Gobierno manifiesta (7): “Había un ofrecimiento de negociación firme y adelantador que confirmaba lo adelantando por el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Javier Arias Stella a nuestro canciller Costa Méndez, en las últimas horas del 1º de Mayo y continua: “Uno de los puntos propuestos y aceptados era cese automático de hostilidades. Me dirigí a la Central de Operaciones y revisé los despachos de comunicaciones de los Almirantes Lombardo y Anaya confirmando el repliegue de la Flota de Mar por lo que no podría existir un nuevo enfrentamiento”. Margaret Thacher no podía presentarse ante el mundo rechazando una propuesta de paz, pero su aceptación implicaba el regreso de su flota sin una victoria militar que inmediatamente se convertiría en una derrota política en las próximas elecciones. Las encuestas demostraban su gran impopularidad antes del suceso de Malvinas el cual le daba una oportunidad de revertir las cosas. Por otro lado, tener que enfrentar al Parlamento después de haberle prometido regresar las islas del dominio británico, con un acuerdo o plan de paz que demuestre que el gran despliegue fue en vano; era un bocado difícil de digerir. Existen versiones- como veremos luego- alentadas por los británicos, que sostienen no haber estado al tanto de los logros diplomáticos al momento del hundimiento del Belgrano. Lo que sí es cierto, que “la reunión del gabinete de guerra británico que toma las decisiones. Coincide con las conversaciones telefónicas entre la Argentina, el Perú y los Estados Unidos y su finalización se produce casi simultáneamente con el término de las reuniones entre Francis Pym y Alexander Haig” (8)
Según Clive Ponting (9) el plan de paz fracasó a raíz del cambio de la palabra “deseos” por “ puntos de vista”, ya que los argentinos sabían que al establecerse “deseos” los británicos quedarían con el poder en la islas. También sostiene este autor, que desde el 23 de abril los británicos ya habían desechado toda posibilidad de solución pacífica. El ex canciller, en su obra, hace una encendida defensa de su gestión diplomática y frente a un estudio publicado en el Journal Of Strategic Studies Nº 5 realizado por el Prof. Lewis Feldman, aclara “que la especial circunstancias relación política que vinculaba a los gobiernos de Washington y Buenos Aires a fines de 1981 y comienzos de 1982, no fue la determinante de la decisión del gobierno argentino de ocupar las islas ni de la elección de la oportunidad para hacerlo. Tampoco fue la causa determinante de la neutralidad inicial del gobierno de los Estados Unidos en la confrontación. La Argentina ocupó las islas porque a ello la llevaron la evolución de las negociaciones y sobre todo las actitudes asumidas por los británicos en los incidentes suscitados en las Islas Georgias. Estos acontecimientos no fueron precipitados en modo alguno por lo que el autor denomina “las aperturas del gobierno Reagan hacia la Argentina”. A su vez, los Estados Unidos comenzaron por observar una posición neutral, porque así lo exigían sus intereses permanentes y así lo determinaban razones geográficas, políticas e históricas”. Es entendible y hasta aceptable interpretar que los acontecimientos (intento de desalojo de los operarios de Davidoff por las fuerzas británicas y el posterior envío de submarinos británicos al Atlántico Sur) fueron los que motivaron la ocupación de las islas por parte de Argentina. Pero también es innegable, que la firmeza y presión del Gobierno Militar- admitido por Galtieri- contribuyó a buscar un desenlace que no sería otro que una recuperación por parte de nuestras fuerzas armadas. Ver dialogó con Costa Méndez, reproducido en este mismo libro. Es difícil también creer, que para nada influyó en le percepción de los distintos niveles de decisión argentinos la conducta y posición norteamericana, mantenida antes del conflicto, de estrecha colaboración y amistad, por supuestos, surgida de la labor conjunta de adiestramiento militar en Centroamérica. Por otro lado ya era público y notorio que entre Julio y Octubre de 1982, Gran Bretaña comenzaría a reducir su flota de mar (10). Si embargo, una vez recuperada las islas el 2 de Abril, ¿tuvo algo que ver el fervor patriótico y el apoyo popular a Galtieri, en el rechazo de las propuestas británicas? Las negociaciones fueron consideradas por los británicos, al menos por su Comandante de la Flota, como algo que dilataba el conflicto y favorecía al establecimiento de fuertes defensas argentinas. Por otra parte, estrategas argentinos, consideraban que las negociaciones se dilataban a causa de Gran Bretaña las utilizaba para hacer tiempo, posicionarse y luego solucionar el conflicto por las armas. Lo que es cierto, es que mientras las negociaciones se llevaron a cabo, en ningún momento se realizó el cese de hostilidades. Cuando ya era notable, la ayuda norteamericana a Gran Bretaña, no solamente la de facilitarle utilizar la Isla de Ascensión para reabastecerse, sino también con la provisión de mísiles (11) e información. ¿Por qué la Junta Militar no accedió a la ayuda del bloque soviético? ¿Creía que con ello podía irritar a los Estados Unidos y provocar su participación directa, o simplemente valieron prejuicios de carácter ideológico? ¿Por qué la Junta no esperó hasta Julio u Octubre, cuando la flota británica quedase reducida, para luego poder recapturar las islas mientras tanto “enfriase” sus relaciones con el Reino Unido? Lo cierto, es que el Belgrano estaba siendo seguido desde aproximadamente 30 horas atrás por un submarino británico el HMS Conqueror, a la espera de un cambio en sus reglas de acción (órdenes) que le permitiese hundir al Crucero.
El 27 de Abril Margaret Thatcher frente al Parlamento manifestó que Gran Bretaña aún no ha cerrado la puerta a una solución negociada, pero reiteró que “ el tiempo se acaba” y a menos que los argentinos remuevan sus fuerzas, no podrá haber dialogo. El gobierno sigue decidido a hacer todo lo que este a su alcance para lograr una solución pacífica, pero el tiempo se acaba rápidamente”. (12) En Lima, Perú, los trabajadores marítimos y portuarios se negaron a atender un buque de bandera inglesa, dando comienzo a un boicot contra naves de esa nacionalidad en solidaridad con la Argentina.
Mientras tanto, los periódicos británicos manifestaban “La
Thatcher informó otro desembarco” (Guardian), Noticias de que la vanguardia ya
está sobre las islas (Times), y ahora la verdadera batalla (Daily Express)
Listos para el ataque (Daily Mirror) Y ahora al golpe del Knouck out (Daily
Mirror). LA MENTIRA DE SANGRE AZUL Arthur Gaushon y Desmond Rice realizaron una investigación periodistica, sobre el hundimiento del Belgrano, quizás una de las primeras en las que se comenzaba a poner al descubierto las verdaderas circunstancias del hecho. (13) En primer lugar, sostiene que el Crucero ARA General Belgrano navegaba a una velocidad entre 10 y 13 nudos, sin intentar maniobras evasivas, sin sonar, limitándose cada tanto a una “perezosa” barrida de radar. Esto coincidiría con los sostenido por Woodward (14), que esto manifestaría además su crítica a la formación en la que estaba situado el crucero; estimando que en tales casos es necesario deslizarse más rápido, en forma de zigzag con movimientos precisos y a distintas velocidades “con cambios dramáticos, acelerando hasta 25 o más nudos. En otros momentos hubiera desacelerado de golpe, haciendo difícil que un submarino que me siguiera pudiera oírme, pero también permitiéndome oírlo a el, que avanzaba detrás de mí haciendo tanto ruido como un tren expreso”
También manifiestan que en tales circunstancias se debería probar distintas velocidades y “alternativas de enmascaramiento de evoluciones de hélice”, los destructores harían “pasadas de escucha” con esa finalidad y se comprobaría las distintas máximas en las cuales podían recoger información submarina. “Durante la ejecución de esas verificaciones el Bouchard emitió un mensaje al c-4 que decía “Escucha hidrofónica limitada por estado del mar. No lo escucho a esa distancia. Sugiero acercarme hasta escucharlo y posteriormente prueba de enmascaramiento” A las 14;00 hrs. El mismo destructor comunicó que a partir de las 4.000 yds. se apreciaba en sonar un rumor suave de las hélices del Crucero, sin cavitación. La información prevista por el destructor, ratificaba la escasa capacidad de los sensores antisubmarinos aunque el blanco no era la discreta hélice de un submarino, sino las 4 hélices del Crucero. Estas mediciones se efectuaron desde proa, popa y través, permitiendo mejorar las conclusiones sobre importantes elementos de planeamiento para nuestro grupo de tareas”. Una vez más, quedaría de manifiesto, las carencias de tecnología de avanzada, ya que de poder contar con instrumentos eficaces, modernos y por sobre todo ultra sensibles, el destructor o su escolta hubiesen podido detectar al Conqueror que desde hacia muchas horas venía siguiéndolo.
Agregan que existe un paréntesis no explicado de 6 horas entre el momento en que se tomó la decisión y el momento en que se la trasmitió. Según se manifestaría más tarde, problemas en la antena entre del Conqueror, hacía que no pudiese recibir la orden en tus totalidad, con suma claridad. La investigación de ellos, coincide en el rumbo que llevaba el Belgrano de fundamental importancia ya que de mostraría que su dirección cortaba a la isla de los Estados a 100 millas de distancia. Por otra parte, con ello se mantendría una distancia sumamente consideraba al sur de la zona de exclusión (35 a 40 millas) y no en el límite, como posteriormente trataría de explicar Margaret Thatcher. La profundidad del mar era superior a los 3.000 metros y se encontraba muy agitado, con olas de alrededor de 4 metros de altura e intermitentes nieblas. Su temperatura era casi de congelamiento. El viento soplaba a 15 m7s e intensificaba la sensación hipotérmica producida por el mar. Un hombre que cayera al mar, en cinco minutos quedaría inconsciente, durmiéndose tranquilamente luego hasta morir. De acuerdo a indicaciones del Conqueror, a las 15; 57 hrs., 16; 00 según el Belgrano, aquel disparó tres torpedos Mark 8; a los cuarenta y tres segundos después se produciría la primera explosión. Se verificaron dos impactos de tres torpedos disparados. La nave estaba fuera de la denominada zona de exclusión británica. Estaba regresando en su rumbo y no significaba amenaza alguna para la flota británica. Los británicos habían querido hundir al portaaviones argentino 25 de Mayo. El submarino encargado de esta misión lo perdió de vista.
Es de interpretar, que la orden del hundimiento del Crucero General Belgrano surge como consecuencia de la frustración inglesa de no poder hundir al 25 de Mayo y como clara demostración de la belicosidad imperante de su parte en siquiera esperar un posible resultado en las negociaciones de paz que se venían desarrollando. Por otro lado, después de 48 horas de localizado el Belgrano, se ordenó hundirlo ¿Por qué no se ordenó antes? Al respecto los británicos expresan que era necesario un cambio en las “reglas de acción”, órdenes que establecían en forma clara y precisa, cuándo debía utilizar la fuerza las naves de guerra inglesas. Que el submarino pudo tomar completamente la transmisión satelital en virtud de tener problemas con su antena. Asimismo, manifestaban su temor en que el Belgrano ingresara al Banco Burwood donde la profundidad de sus aguas posibilite que se escapara el Belgrano. Pero lo curioso es que dicho Banco, se encontraba en dirección contraria al rumbo del Crucero. ¿A que se debe entonces realmente, el paréntesis de 6 horas entre el momento en que se tomó la decisión y el momento en que se trasmitió? El Almirante de la flota británica, Almirante Sandy Woodward en su obra, LOS CIEN DÍAS desarrolla unas consideraciones interesantes acerca del conflicto en sí y del hundimiento del Crucero Belgrano en particular.
“Se había resuelto la venta del portaaviones Hermes (que luego sería su nave insignia) a la India, el portaaviones Invincible a Australia, el retiro del servicio de las naves anfibias de asalto de 12.000 tn Fearless e Intrepid. El final de dos Naves de desembarco logísticas, el Sir Galahad o el Sir Tristam. Se reducía la cantidad de personal entre ocho o diez mil hombres, un 15% de total. Se cerraba el astillero naval de Chatham, se reducía severamente los trabajos en el astillero de Potsmoutch. Se realizarían reducciones en las bases y establecimientos navales, de tierra firme, como así también de depósitos de combustible y otros almacenamientos. Se había planificado deshacerse de 9 destructores y fragatas”. Todo esto es lo que hace pensar, que si las islas se hubiesen recuperado entre Julio y Octubre en todo caso, al entrar el nuevo año; la flota británica se encontraría seriamente debilitada, el HMS ENDURANCE habría regresado al comenzar el invierno para ser desguazado. No contarían con el Hermes no con el Invincible lo que significaba que habría ausencia de protección área con lo que no podría pensarse en la presencia de una flota de recuperación de las islas de superficie y sin naves de superficie, evidentemente no habría fuerzas de desembarco. Su total ausencia, alejaría la idea de una batalla ya que Gran Bretaña, sin contar con una fuerza suficientemente grande, no se lanzaría a la tarea- además en invierno- de recuperar aquellas lejanas islas. Según Woodward, a las 8:10 hrs. Zulú (código de horario de las comunicaciones militares británicas, cuya diferencia con la hora local es cercana a las tres horas), el crucero ARA General Belgrano y sus escoltas cambian de rumbo. Era evidente la orden de regreso, pero el Almirante considera que también podía haber sido una orden de esperar y regresar esa misma noche, cosa bastante difícil que por otro lado carecía de significado ya que no podía enfrentarse así porque sí a la flota británica.
Sin embargo, su antena, no pudo tomar el mensaje en su totalidad, hasta 6 horas después, a las 17; 30. Hay que aclarar también, que el mismo Almirante, había ordenado en su momento al HMS Conqueror atacar al Belgrano pero su orden, según diría el mismo, fue “borrada” del satélite, por la base de Nortwood haciendo que la misma se analice en el alto mando y siendo tomada luego. El temor de Woodward, era que las tres naves hicieran una carrera atravesando el Banco Burwood para internarse en la zona de exclusión, conciente de la imposibilidad de ser perseguidos a esa escasa profundidad. El Banco Burwood es una gran área de aguas bastantes poco profundas. Sobre el mismo, el fondo se eleva a profundidades de apenas 45 mts por debajo de la superficie. Un submarino no puede permanecer cerca de una nave de guerra que viaja a más de 25 nudos ya que necesita por lo menos estar sumergido a 60 mts y evitar ser detectado por su estela en el agua. Sin duda, para el Almirante Sandy Woodward, el Crucero Ara General Belgrano, tenía que desaparecer. Cabe preguntar, si constituía el Belgrano, un peligro real para la flota británica. ¿a cuántas millas pudiera haberse acercado a la flota antes de ser detectado? Los ingleses venían interceptando y descifrando las comunicaciones cursadas por la red fija y móvil del Servicio de Comunicaciones Navales argentino, por lo que existen pocas dudas de que los británicos no estaban al tanto de los movimientos de la flota argentina. Por otra parte, la información suministrada por los satélites norteamericanos les brindaban un excelente y porque no, pormenorizado panorama. Disponiendo de esa información, que mostraba el curso velocidad, destino e intenciones del crucero ARA General Belgrano, ¿por qué decidieron hundirlo? Sandy Woodward sabría sin lugar a dudas, que esto demostraría “la efectividad” de la Royal Navy para defender los territorios de su Graciosa Majestad. Clive Ponting fue un empleado de la administración pública británica autor un estudio considerando “Muy Confidencial” del Ministerio de Defensa, que trata sobre los sucesos que rodearon al hundimiento del General Belgrano por el HMS Conqueror, en Mayo de 1982. Por su contenido, fue “bautizado”internamente con el nombre de “JOYAS DE LA CORONA” en el que ponía al descubierto el engaño al Parlamento Británico, por parte de los Ministros del gobierno de Margaret Thacher. Su difusión dio lugar a un proceso contra su autor por “revelar secretos considerados de Estado”. Su encarcelamiento, libertad y posterior proceso abrió el debate sobre los motivos del hundimiento del Crucero y las informaciones dadas a conocer hasta entonces. Finalmente fue absuelto y despedido de la administración pública inglesa, escribiendo y publicando luego su obra en la que se brindan algunos detalles interesantes (16) Es cierto y real el temor del alto mando militar británico de que la Armada volviera a puerto sin haber estado en combate. Por ello debían mostrar su eficiencia e importancia. La Royal Navy debía convencer a los políticos conservadores y laboristas de su Parlamento, que podía y estaba en condiciones de hacer lo necesario y estos últimos necesitaban que lo hiciera para poder salvar su gobierno. Según las investigaciones de “Joyas de la Corona”, el día 30 de Abril, el HMS Conqueror detecta al Belgrano alrededor de las 14; 00 hrs. Británica. Su hundimiento se produciría alrededor de las 18:30 hrs. Británica del 2 de Mayo, luego de que el submarino recibiera sus respectivos cambios de órdenes. La investigación arroja un dato que no es cierto; según ellos, se arrojan tres torpedos que producen tres blancos. El Crucero ARA General Belgrano, recibe solamente dos impactos. Ese día 2 de Mayo, Francis Pym, Secretario de Estado de Defensa, se reúne con el enviado norteamericano General Alexander Haig donde analizaron el plan peruano. Eran horas de mañana en Washington y las 1ras de la tarde en Londres. Francis Pym dijo que no envió señal alguna ni mensaje a Londres. Por otra parte, en Lima, Belaúne Terry trabajaba en dicho plan de paz. El embajador británico en Perú, William Wallace manifestó no haber sido consultado hasta la tarde (horas de Lima), luego de haberse hundido el Belgrano. Por su parte, los peruanos a Alexander Haig manifiestan que lo mantenían en estrecho contacto, informándole de los avances en el plan de paz. El gobierno Británico insiste en que su embajador en Perú, no hizo nada. Según ellos, los “primeros indicios” de las posibles propuestas de paz peruanas, llegaron a Londres a las 23;15 hrs., procedentes de Washington y a las 02;00 hrs. Procedentes de Lima, hora de Londres, el día 3 de Mayo. Por otra parte, la Primer Ministro Británica, Margaret Thatcher, ha negado haber sido informada del cambio del rumbo del Belgrano. ¿Cómo puede decir, una Primer Ministro, no haber sido informada del cambio de rumbo del Crucero (que según ellos era una terrible amenaza a la flota), cuándo el submarino que lo seguía informó su posición y mantuvo comunicación con su base? ¿No existió una verdadera comunicación entre los negociantes ingleses y Londres, que evitara el derramamiento en vano de sangre? Francis Pym y Wallace estaban informados al instante por Haig y Belaúnde de los avances diplomáticos. ¿Estos dos funcionarios verdaderamente no informaron a la Primer Ministro del rumbo que tomaron las negociaciones? Por su parte, estos diplomáticos, ¿no fueron informados que era “inminente” un hecho bélico que arruinaría su largo y fatigoso trabajo? Si es así ¿No hicieron nada para impedirlo. Muchas preguntas, pocas respuestas. Surge evidentemente la falsedad, el encubrimiento y el cinismo británico inalterable a través del tiempo.
Notas (1) GALTIERI, Revista Gente 17 de Julio de 1980. (2) BABINI Pablo, LA CAÍDA DE VIOLA? Revista “TODO ES HISTORIA”, DIC. 1991, Nº 294, PÁG. 8 (3) COSTA MENDEZ Nicanor, MALVINAS ESTA ES LA HISTORIA, Sudamericana, Bs. As1993, Pág.16 (4) LUNA Félix, NUESTRO TIEMPO, Historia Gráfica de la Argentina Contemporánea desde Roca a Menen, Hyspamérica Bs. As., 1984, Tomo XX- Hacia la Restauración Democrática (1976- 1983), Cáp. IV Pág. 50 (5) COSTA MENDEZ Nicanor, op. Cit. Pág. 50 (6) Ibidem ant. (7) Revista HISTORIA Nº 33/1989 (Bs. As- Argentina). Artículo “la verdadera historia del hundimiento del General Belgrano”. Párrafo reproducido en “1093 TRIPULANTES DEL CRUCERO ARA GENERAL BELGRANO” DE BONZO Héctor E. Pág.154 (8) COSTA MENDEZ Nicanor, op.cot. (9) Pontingi Clive, EL DERECHO A SABER, Testimonios Atlántida Bs. As. 1985. (10) Woodward Sandy, LOS CIEN DÍAS, Sudamericana, Bs. As. 1992. (11) Ibidem ant. (12) La Prensa, miércoles 28/4/1982 1ra. Pág. (13) Gauson Arthur y Rice Desmond, EL HUNDIMIENTO DEL BELGRANO, Emece Editores, Bs. As, 1984. (14) WOODWARD Sandy, op.cit. (15) BONZO Héctor E., 1093 TRIPULANTES del Crucero ARA General Belgrano, Sudamericana, Bs. As. 1992, Pág.157 (16) PONTING Clive, op. Cit. |