| ||||||
|
|
El 23 de enero de
1989, siendo las 06:15 hs.
un grupo de aproximadamente 45/50 personas, entre las cuales se incluían varias
mujeres, irrumpió en los cuarteles de la unidad y subunidad señaladas, tras
embestir y derribar el portón de entrada de la guarnición, utilizando un camión
de transporte de gaseosas –que había sido robado minutos antes– y cinco o seis
automóviles. En dicha operación inicial fue asesinado el soldado apostado en esa
entrada sin que tuviese la oportunidad de hacer uso de su arma reglamentaria.
Acto seguido fue tomado el local de la guardia de prevención, permaneciendo en
él varios subversivos, mientras el resto ingresaba con los vehículos al interior
del cuartel.
El concepto de esa operación, planeada y comandada desde fuera de las instalaciones militares por Enrique Gorriarán Merlo, fue claramente determinado por la documentación secuestrada durante y después de las acciones de recuperación de las instalaciones militares, entre la cual se encontraba la proclama inicial que pretendían difundir por emisoras radiales, previo copamiento de éstas; una segunda proclama en la cual se instrumentaba un plan de emergencia luego que el "gobierno del pueblo" accediese al poder. En dicho plan se incluía la disolución de las FF. AA. y su reemplazo por las milicias populares; por último, una serie de comunicados en los cuales se detallaban las organizaciones políticas, gremiales, estudiantiles y educacionales que se adherían al movimiento insurreccional subversivo y a la toma del poder nacional. Consolidada la primera fase de la operación (toma del cuartel) comenzaría la fase agitación popular con la ayuda de altavoces que poseía el grupo de apoyo externo, justificando su actitud de que la toma de la unidad militar era para desalojar a rebeldes adictos al teniente coronel Rico y al coronel Seineldín que tenían el propósito, según el grupo subversivo del Movimiento Todos por la Patria (MTP), de dar un golpe de estado. Para ello, los terroristas tenían impreso una gran cantidad de falsos volantes en los cuales los citados militares llamaban a la rebelión contra el Gobierno de la Nación. Dichos panfletos también fueron secuestrados al grupo atacante junto con el resto de la documentación ya indicada.
A partir de lo
planificado y con posterioridad a la toma del cuartel, la agitación popular que
pretendían lograr estaba destinada a convocar una marcha multitudinaria, desde
varios puntos de la Capital Federal, Gran Buenos Aires y aun del interior del
país, para dirigirse a Plaza de Mayo y ocupar la Casa Rosada. Esto se haría para
evitar el supuesto golpe de estado de Seineldín y de Rico. La reacción inicial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que de inmediato estableció un cerco de las unidades tomadas, y el progresivo regreso de personal franco destinado a la unidad y subunidad del cuartel que por la parte posterior accedió al empleo de algunos vehículos blindados estacionados en las instalaciones correspondientes, impidieron concretar la parte inicial del plan subversivo previsto que, sintéticamente, consistía en tomar la unidad, apoderarse de armamento y munición, distribuir los supuestos panfletos de Seineldín y Rico y posteriormente retirarse del cuartel para iniciar la segunda fase: agitación popular. A esta altura de los acontecimientos, encontrándose cercados los elementos subversivos, el Estado Mayor General del Ejército, con autorización del presidente de la Nación, Dr. Raúl Alfonsín, ordenó el traslado y posterior empleo de efectivos militares y de Gendarmería Nacional bajo las órdenes de un comando unificado, en la persona del general de brigada Alfredo Arrillaga, quien se desempañaba como Inspector General del Ejército. Las acciones militares se llevaron a cabo durante todo el día 23 y hasta las 10:30 hs. del día 24 de enero, oportunidad en que, ya abatidos la mayor parte de los subversivos que siguieron combatiendo hasta la hora indicada, se materializó la rendición de 14 de ellos, uno de los cuales (una mujer) falleció a los pocos minutos como consecuencia de las heridas recibidas. Junto con esta rendición se produjo la liberación de los rehenes (suboficiales) que mantenían en su poder los integrantes del MTP que aún permanecían con vida. Por expresa orden del Presidente de la Nación, el personal detenido fue puesto a disposición del juez federal correspondiente, Dr. Larrambebere, quien de inmediato se hizo presente en el lugar de los hechos. El saldo de muertos de propias tropas fue de nueve integrantes del Ejército Argentino y dos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. La cantidad de heridos y mutilados alcanzó a treinta y siete hombres, algunos de ellos de suma gravedad y otros con lamentables mutilaciones corporales (pérdida de ambas piernas, pérdida de un ojo, etc.).
La
identificación de muertos y detenidos, secuestro de documentación, armamento y
munición utilizada -en su mayoría de origen ruso y chino- y gran cantidad de
bibliografía y material ideológico capturado a los subversivos, permitieron
determinar fehacientemente que el grupo, integrado en su mayoría por el
Movimiento Todos por la Patria (MTP), era un desprendimiento del Ejército
Revolucionario del Pueblo (ERP), liderado por Enrique Gorriarán Merlo y con la
participación, en este operativo, de elementos pertenecientes a las siguientes
organizaciones: Partido de la Liberación (PL), Movimiento de Liberación
29 de Mayo (ML-29) y Montoneros (Columna Sur-Oeste).
|