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La crisis del 30’
 

 La palabra crisis tuvo su origen en Grecia y formaba parte del lenguaje utilizado por los médicos. Significaba agravamiento de un enfermedad, debilitamiento físico, paso de una enfermedad a otra o el fin de la vida.
 Durante el siglo XVII surgieron analogías a partir del significado médico y comenzó a hablarse de crisis espiritual, crisis política, crisis en el Estado.

 En el siglo XVIII los hombres de la Ilustración hablaron de crisis económica y a fines del siglo XIX el término se difundió ampliamente para describir una época de perturbaciones o de tensiones.
 En la actualidad el término crisis se utiliza para explicar cambios acelerados. Esos cambios que sin llegar a ser una revolución total significaban una modificación importante en la continuidad de los procesos. Dichos cambios, como sabemos, pueden producirse en diferentes niveles; políticos, económicos o social. 

Crisis Económica: 

 Una primera definición del concepto de crisis económica nos acerca a la idea de discontinuidad más o menos brusca en un proceso de crecimiento económico, una ruptura del equilibrio. Para comprender una crisis en toda su complejidad es necesario analizar un entorno, es decir, como parte de un ciclo constituido por la alternancia casi regular de movimientos ascendentes y descendentes d la actividad económica.
 Existe amplio consenso en definir cuatro fases constitutivas de un ciclo económico:
1) La expansión de la economía.
2) La crisis que en muy corto lapso marca la inversión de la tendencia.
3)La depresión o contracción de la economía que se extiende por un período, generalmente similar al de la expansión.
4) La salida de la crisis y el inicio de un nuevo ciclo. 

Desde el auge del capitalismo se produjeron cuatro fases de expansión.

 La primera fase corresponde a la primera Revolución Industrial, de 1790 a 1820; la máquina d vapor, el carbón, la industria textil y el hierro son los indicadores del auge. La segunda fase corresponde a la segunda Revolución Industrial, de 1850 a 1873; la generalización de ferrocarriles, la energía eléctrica, la industria de los tintes sintéticos y los comienzos de la utilización del teléfono son los signos de los nuevos tiempos.

  La tercera fase, de 1880 a 1914; el boom del suministro eléctrico y el automóvil son las innovaciones decisivas. La cuarta, de 1935 a 1973; los bienes duraderos de consumo (automóviles, electrodomésticos, turismo y vivienda) alentaron un crecimiento excepcional de las industrias química metalurgia y electrónica, con un paréntesis en la Segunda Guerra Mundial.

 El tipo de crisis que interrumpió cíclicamente estas fases fue el de las crisis de superproducción de bienes producidas por el desequilibrio entre una producción industrial creciente y una demanda reprimida.

 La crisis de 1873, la de 1930 y la de 1973 interrumpieron las fases expansión produciendo una inversión de la tendencia. Se produjeron generalmente de manera súbita, violenta y perturbadora. Se manifestaron por una fuerte caída de los precios y valores, por “cracs” en la Bolsa, por el cierre de fábricas y el despido de mano de obra.

 La crisis, limitadas al principio a unos pocos países, avanzaron progresivamente con el intercambio y la independencia, hasta alcanzar carácter mundial.

Crisis Política:
La crisis política es una discontinuidad en las formas de articulación entre Estado y sociedad. Se manifiesta de dos maneras:

1) El Estado pierde consenso, es decir aprobación o consentimiento de los ciudadanos, o
2) el sistema político se disgrega.
 La crisis política se produce a partir de que los sectores dominantes los sectores medios o los sectores populares, intentan establecer nuevos tipos de articulación con el Estado.
 Sus consecuencias se expresan en cambios acelerados de dirección, cambios rápidos del rumbo político, modificaciones en la redistribución del poder.

Crisis Social:  

La crisis social define ante todo, por una desintegración temporaria de la sociedad, por la imposibilidad de que la sociedad se oriente hacia un fin compartido, por una generalizada falta de confianza y por la desorientación común en los pensamientos y en los actos.

 Se expresa a través de contradicciones y rupturas, de tensiones y de desacuerdos que hacen que los individuos y los grupos vacilen, no quedan pronunciarse claramente ante diferentes líneas de conducta a seguir, y que las leyes y las instituciones estén desfasadas en relación a las nuevas posibilidades que surgen de los cambios. 

La Crisis del 30’ en los Estados Unidos

 

 Es importante analizar en primer lugar la crisis de la economía norteamericana porque fue el centro de una crisis mundial, que no alcanzó a la Unión Soviética por su aislamiento.

Crisis Económica: 

 La sociedad de los Estados Unidos atravesó por una crisis económica que comenzó a fines de 1929 y se extendió a lo largo de la década de 1930. Se caracterizó por abruptos descensos en la producción e inversión industrial, quiebras de empresas- especialmente bancarias-, derrumbe del sistema financiero, altos índices de desempleo, restricciones en el consumo y hundimiento de la producción agrícola.

La quiebra de la bolsa de Nueva York a fines de octubre de 1929 significó la interrupción de un progreso que se creía indefinido. En un abolsa de valores se comercian acciones de empresas. Si para las empresas las bolsa es un ámbito de generación de capitales, para los accionistas es una posible inversión siempre que las cotizaciones suban, tal como venían ocurriendo en la Bolsa de Nueva York desde marzo de 1928. Pero el alza de las cotizaciones puede reflejar tanto la prosperidad de las empresas como un jefe especulativo que no responde a la realidad económico- productiva. Esto último era lo que ocurría en los Estados Unidos. De allí que el “jueves negro2 expresó el momento en el que se derrumbó el precio de las acciones, “inflado” por la especulación.

 Sin embargo, el análisis financiero no parece suficiente para explicar la crisis. Otras tendencias de la economía de los Estados Unidos habían agudizado desequilibrios que manifestaron a fines de la década del 20’.
 A partir de la finalización de la Primera Guerra Mundial se produjo un proceso de expansión industrial en los Estados Unidos. Los empresarios dirigieron fuertes inversiones hacia la innovación de las formas de producción – conocida como fordismo- especialmente en las ramas automotriz y eléctrica. El mercado de consumo se expandió, pero con límites que no tuvieron las inversiones, es decir, se habría dado una sobre inversión que no absorbió el mercado.
 Otra característica de la economía estadounidense era la tendencia hacia la concentración: un acotado número de empresas controlaba la mayor parte de la actividad económica global. Para algunos, éste es otro factor explicativo de la crisis. La crisis del 30’ modificó significamente las relaciones entre el Estado Federal y la economía. A partir de 1933, con el gobierno demócrata de Franklin Roosevelt, se intensificó de manera cualitativa la intervención estatal al implementar el New Deal (Nuevo Trato). Se denominó así a un conjunto de medidas económicas sociales desarrolladas a lo largo de varios años y no planificadas inicialmente que intentaron en convertirse en una salida.

Se crearon organismos estatales reguladores y de fomento de la producción agrícola e industrial, se implementaron programas asistenciales para los desempleados y obras públicas para reducir su número. (Política Keynesiana)

 La efectividad de los fines del New Deal constituye un debate entre los investigadores.

 

 

 
Crisis Social:
 

La depresión económica modificó la apariencia social de los Estados Unidos. En 1931 el número de desocupados era de 8 millones, lo cuál significaba que una de cada seis familias no tenía garantizado sus sustento. No había seguro de desempleo y la asistencia que se brindaba a nivel local era totalmente inadecuada. La mayoría de los desocupados primero se desprendía a sus ahorros, después de sus bienes, luego iban a la casa de un allegado y, finalmente, un gran número terminaba en al miseria.
 De uno a dos millones de desocupados vagabundeaban por el país tratando de sobrevivir.

Crisis Política:

 Una crisis política puso a fin al largo período de gobiernos republicanos que entre 1860 y 1929 sólo fue interrumpido en contadas ocasiones por gobierno demócratas. La misma se expresó a través de los reproches al presidente Hoover.
 Los barrios de viviendas de cartón y hojalata eran llamados “Hoovervilles” y los periódicos viejos “mantas Hoover”. Hoover no tenía ninguna otro candidato republicano. Roosevelt reemplazó a Hoover. El partido demócrata inició así un largo período de hegemonía desde 1933 a 1952, constituyéndose además en el partido mayoritario en las dos cámaras del Congreso. El acceso al poder de este partido fue la expresión de las aspiraciones de gran número de desocupados.

  El New Deal implementado por Roosevelt significó un cambio de rumbo político porque el Estado Federal- que constituye el gobierno central de los EE UU – comenzó a desempeñar una función central y dinámica en el área económica y social frente a los problemas acuciantes. 

La Crisis del 30’ en Europa 

 Los países europeos eran deudores de Estados Unidos porque éste les había prestado enormes sumas para refinanciar la reconstrucción posbélica y para que pudieran importar los productos americanos. En consecuencia, la debacle norteamericana arrastró a los países europeos. 

Crisis Económica: 

 No todos los países fueron alcanzados por la crisis del mismo modo ni con la misma intensidad. En Gran Bretaña, la misma se expresó a través de la reducción del comercio exterior, del desempleo y de la devaluación de la libra. Desde el Estado se intentó hacer frente a estos problemas a través de diferentes medidas, entre ellas el proteccionismo aduanero que puso fin a 80 años de librecambio. El Tratado de Ottawa fue un ejemplo; Inglaterra firmó con Canadá y Australia una serie de acuerdos que daban preferencia a sus carnes. Desde la firma del tratado las exportaciones de carnes argentinas comenzaron a descender a razón de un 5% mensual.

 En Alemania la crisis expresó a través de un fuerte desempleo y una gran inflación. Desde el Estado se intentó hacer frente a la misma mediante subvenciones a las empresas industriales y mediante la creación de una economía nacional de guerra garantizó el pleno empleo. En Francia se expresó de manera relativamente débil. 

Crisis Política:
La Crisis económica fue determinante para el ascenso del nazismo en Alemania. En las elecciones de 1930 los nazis tuvieron 107 diputados y su número votos pasó de 801.000 a 6.409.000. Por su parte, los comunistas también incrementaron su caudal y obtuvieron 4.592.000 votos. Los partidos de centro fueron los grandes perdedores. El movimiento se acentuó en 1932;. Los nazis pasaron a ocupar  230 escaños de un total de 607 diputados, con 13, 7 millones de votos. El 30 de enero de 1933, el presidente de la República, el mariscal Hindenburg, mal aconsejado por la camarilla que lo rodeaba, nombró canciller a Hitler. Toda esta evolución en un país que contaba con 6 millones de desocupados, estuvo acompañada por violentos enfrentamientos cotidianos entre “camisas pardas” (nazis) y comunistas. En 1934 Hitler ya era el “Fuhrer”, disponiendo de todos los poderes y eliminando a los otros partidos políticos. La crisis que le valió a Alemania la dictadura nazi, produjo en Francia y en Inglaterra resultados diferentes. En Francia fue la disgregación del ejecutivo que se manifestaba en la inestabilidad ministerial y en el exceso de poder del Parlamento. En Inglaterra la crisis acarreó, por el contrario, un reflujo electoral a favor de los conversadores que junto con sus aliados consiguieron el más importante triunfo hasta entonces.

 Las democracias occidentales lograron escapar de formas dictatoriales como el fascismo que se había establecido en Italia en 1922 o el nazismo en Alemania. 

La Crisis del 30’ en la Argentina 

 En América, como consecuencia de la crisis, los cambios, reacomodamientos y trasformaciones estructurales no extendieron hasta fines de la Segunda Guerra Mundial. La Argentina no se mantuvo al margen. 

Crisis Económica 

 Desde la Primera Guerra Mundial los precios de las exportaciones argentinas habían descendido en relación con los precios de las importaciones. La crisis provocó, junto a una brusca caída de los precios de los productos agrícolas y de las carnes argentinas, la disminución del volumen del comercio como consecuencia de las medidas proteccionistas que tomaban los países centrales.
 Estas medidas significaron un cambio profundo de relaciones comerciales y financieras multilaterales vigentes hasta entonces. La formación de bloques, los acuerdos bilaterales, la devaluación de las monedas, el abandono del patrón oro, la adopción de controles de cambio, el establecimiento de cuotas de importación y las trabas a las exportaciones provenientes de los países periféricos (Argentina) contribuyeron a la fuerte disminución del comercio.

El pacto Roca-Runciman, firmado en 1933 por el gobierno argentino y el Reino Unido, es un ejemplo de las nuevas características que asumieron las relaciones comerciales internacionales en este período. Dicho pacto consolidó la posición dependiente de la economía argentina. Los criadores, encargados de la reproducción y el mejoramiento de la producción ganadera en tierras alejadas del puerto quedaron supeditados a al demanda de los inversores, encargados del engorde de los animales y de negociar con los dueños de los frigoríficos. Los invernadores impusieron a los criadores los precios y los desplazaron del circuito del comercio exterior.
 Frente a los efectos de la crisis, los sectores de la elite debieron implementar adecuaciones necesarias para no perder su posición dominante en la economía. Este fue el objetivo central de los gobiernos conservadores de la década para alcanzarlo, se abrieron dos posibilidades:

1) retraerse a al espera de una coyuntura más favorable para una nueva reinserción en el mercado internacional. O
2) sustituir ciertos productos importados por la producción local, modificando parcialmente las estructuras productivas del país.
 Luego del golpe de estado de 1930, el gobierno de Uriburu optó por la primera posibilidad; la recesión económica. Las medidas que se tomaron profundizaron la contracción de la economía, reduciendo el consumo interno, las inversiones el número de obreros empleados, los ingresos de todos los sectores sociales y aumentando la presión fiscal.
 Está opción recesiva se mantuvo hasta al primera etapa del gobierno del general Justo. Cuando en agosto de 1933 se incorporaron Federico Pinedo y Luis Duhau al gabinete, comenzó a implementarse un Plan de reestructuración económica basado en el crecimiento industrial y en una mayor intervención estatal en la economía, a través del sistema de control de cambio, de Juntas Reguladoras de la Producción, de un plan de Obras Públicas, de la creación del Banco central y  de un nuevo sistema impositivo.
 A partir de este plan se abrió una nueva posibilidad de desarrollo para el país. El viejo esquema de “crecimiento hacia fuera” o de “industrialización sustitutiva de importaciones”, impulsado por los sectores que tradicionalmente estuvieron ligados a la producción rural.
 La industrialización fue un elemento clave para compensar los desajustes provocados por la crisis del modelo agro exportador; la inversión de capitales en la industria fue una alternativa que permitió restablecer el nivel de la actividad económica y generar fuentes de trabajo.
 

Crisis Política:  

 El golpe de Estado de 1930 interrumpió el segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen e inauguró una larga etapa de la historia argentina signada por las irrupciones de las Fuerzas armadas en la vida Política.

 Los sectores de la elite tradicional recurrieron al fraude político para seguir controlando el Estado, para garantizar sus privilegios y para mantener una apariencia de “legalidad democrática”.
 El fraude y la abstención electoral, junto a las intervenciones federales a las provincias y la permanente recurrencia al estado de  sitio, fueron los instrumentos políticos que permitieron el marginamiento de importantes fuerzas sociales y políticas y el predominio conservador a lo largo de la década. Estas prácticas provocaron una verdadera crisis del sistema político.

  Los sectores trabajadores urbanos comenzaron a movilizarse para lograr su incorporación al sistema político. Al mismo tiempo, sectores nacionalistas que enfrentaban la política del gobierno, encontraron apoyo dentro del ejército y participaron luego en el golpe de 1943. 

Crisis social:

 Las profundas trasformaciones económicas que se produjeron en nuestro país en esta década fueron acompañadas por importantes cambios en la estructura social.
 Los sectores de la elite sufrieron importantes reacomodamientos para adecuar sus intereses a la nueva situación e incorporar a los grupos industriales nacionales y extranjeros.
 El desarrollo de la industria y el crecimiento del aparato del estado favoreciendo el crecimiento de los sectores medios.
 Al mismo tiempo, las migraciones internas constituyeron uno de los procesos más importantes de este período. La crisis agropecuaria, y la creación de nuevos puestos de trabajo en las ciudades, impulsó a las poblaciones rurales a abandonar el campo en busca de nuevas opciones.
 Las zonas más afectadas fueron las regiones cerealeras de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa. A su vez, las provincias más pobres perdieron entre el 30 y 40 % de su población. La zona que más población migrante atrajo fue la Capital Federal y sus alrededores, que concentró cerca de 70% de los obreros del país.


 El crecimiento de los suburbios dio origen a la formación del Gran Buenos Aires. En poco s años, la estructura demográfica del país fue distinta; una fuerte urbanización y la mayor concentración de población en el litoral pampeano. En relación a esta circunstancia, la formación de un importante sector de trabajadores industriales integrado mayoritariamente por los migrantes nativos fue un factor decisivo en el surgimiento del movimiento peronista unos años más tarde.

Diferentes protagonistas opinan sobre el golpe del 30 en Argentina; 

Dice un radical: “Los conservadores que no aceptaron ser vencidos en las elecciones procuraron retornar el 6 de septiembre. No querían salvar al país, querían salvarse a sí mismos. A ello contribuyó el dinero de los norteamericanos que financió la revolución porque el presidente Yrigoyen quería anular las concesiones extranjeras para al explotación de petróleo”. 

Dice un conservador: “Con la llegada de los radicales al gobierno se perdió la calidad, el mérito y el respeto. Sólo importó hacer cuanto fuera posible para mantener el caudal de votos y seguidores. Con el movimiento del 30’ el Estado argentino recuperó su seriedad, eficacia y orden”. 

Dice un anarquista: “Nosotros nos opusimos con fuerza al golpe militar y por eso denunciamos la conspiración. Propusimos nuestra lucha pacífica, que era la huelga general. No queríamos defender al gobierno radical, con el que no compartíamos todos nuestros puntos de vista, sino a la libertad conquistada por el pueblo y los trabajadores de todas las tendencias”.

(La crisis del 30’ Testimonios. CEAL, Buenos Aires, 1983.) 

Diferentes historiadores interpretan el Golpe del 30’ en la Argentina; 

Juan José Hernández Arregui  sostiene que la revolución del 30’ fue un golpe de editado británico. Afirma que este hecho político fue la obra de los interese extranjeros. (HERNANDEZ ARREGUI J.J., La Formación de la conciencia nacional. 1930- 1960. Hachea Buenos Aires, 1970).  

Carlos Díaz Alejandro recorta su lectura sobre los indicadores económicos y desde allí realiza un análisis cuantitativo que soslaya las ideas y las prácticas políticas. (DIAZ ALEJANDRO, C. Ensayos sobre la historia económica. Amorrortu Buenos Aires, 1975)

Alain Rouquié sostiene que la situación económica de 1930 en Argentina sin ser brillante, no fue catastrófica. Enfatiza en su análisis, lo que él denomina las “maniobras conservadoras” y la “conspiración militar. (ROUQUIE, A. Poder militar y sociedad política en la Argentina hasta 1943. Col. I, Emecé, Buenos Aires, 1983). 

Peter Waldman, a diferencia de los autores anteriores, plantea la importancia de varias crisis y la simultaneidad de las mismas. En marca el 30’ en una crisis de identidad, en una crisis d dependencia, en un cambio de las condiciones de desarrollo en una crisis de legitimidad y en una crisis de participación. (Waldman, P, El Peronismo, 1943- 1955, Sudamericana, Buenos Aires, 1981).