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Una guerra que el mundo no conoce o no quiere conocer Autor: Profesor Juan Aníbal Edgardo González
Pensar y hablar del continente africano, es pensar en lo
exótico, en la aventura del cazador blanco, pero nunca nos vamos a poner a
pensar en su pueblo. En nuestro pensamiento predominara un solo concepto
“Negro” y nos acordaremos de Mandela, Kunta Kinte o Shaka Zulú. Todos de una
forma ú otra lucharon contra la opresión de los europeos, que descubrieron
África y la tomaron como su botín de guerra a través de un colonialismo tardío.
El coltán es un metal esencialmente estratégico, se usa en la nueva tecnología, las estaciones espaciales y sus naves tripuladas que van al espacio y las armas más sofisticadas que nos podemos imaginar y en especial la telefonía celular. Se aplica en la construcción de baterías cada vez más chicas, permitiendo que su carga dure mucho más tiempo. El coltán es el medio con que se enriquecen unos cuantos y de esta manera también pueden financiar su propia guerra. El ejército Ruandés el (APR) creo su propia estructura para poder controlar los contactos comerciales y empresariales con occidente, en relación con la minería y en especial con la extracción de coltán. Se fundan varias empresas mixtas entre comerciantes europeos que negocian el mineral y miembros del APR y el entorno del presidente ruandés.
Acompañando esta problemática, África padece una gran
desertificación, situación que lleva a los campesinos de la región a abandonar
sus tierras para trabajar en las minas.
Más de 10.000 mineros entre campesinos, presos
que se les ofrece la reducción de sus penas y la mano de obra más codiciada y
barata, la de miles de niños que abandonan las escuelas para trabajar en las
minas. Los mineros, si se les puede llamar así se alejan de sus comunidades por
mucho tiempo, deslumbrados por los 10 dólares que pagan por kilo de mineral
extraído, que luego cotiza a 300 en el mercado. El problema es que no todos
vuelven. En cuatro años han muerto más 3 millones de personas en las minas de
coltán. En la distancia está situación que se genera en torno a la explotación
del coltán, es comparable con la explotación de las minas de Potosí por los
colonizadores españoles en América. Acá también se traían poblaciones enteras de
hombres para trabajar en la mina y nunca regresaban a sus hogares. Lo diferencia
está, que en África los trabajadores acuden a las minas en forma voluntaria en
busca de un bienestar y terminan como esclavos. En Potosí a los aborígenes se
los obligaba a través de un sistema denominado “la Mita” En un espacio plagado de contrabandistas, porque, la mayor cantidad de coltán sale de África de contrabando y sus ganancias no vuelven como beneficio para el pueblo africano, sino en arma para los grupos rebeldes, que mantienen enmascarada la situación de inestabilidad en la región. A río revuelto ganancia de pescadores. ¿Quiénes utilizan el metal? Son las empresas que desde hace 10 años se disputan “el tesoro”, Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Motorota, Hewlett-Packard, Hitachi o IBM, a través de aliados autóctonos. Retomando la introducción, África continente exótico, espacio de aventureros y soñadores, necesariamente debe pagar tan alto precio para ser reconocido como continente y no ser un producto para el pillaje y beneficio del mundo desarrollado e imperialista. Hoy los conflictos y personajes son funcionales a las potencias militares e industriales del mundo. El olvido y marginación de los más pobres se oculta y que para poder sobrevivir padecerán la esclavitud y su desaparición como personas. África hoy posee dos recursos estratégicos no renovable el petróleo y el coltán, que casualidad el espacio donde se encuentran son zonas de conflictos en la actualidad. La paz, nunca llegara para el mundo, si se perpetúa la ambición de los más poderosos Bibliografía:
“El coltan y la guerra de Congo”,
Comité de Solidaridad con el África Negra, Madrid |