|
Los descendientes del último emperador azteca,
Moctezuma II, intentan recuperar las pensiones que el Reino de España y
posteriormente el Gobierno de México les otorgaba desde 1550 de manera
vitalicia pero que en 1934 fueron suspendidas.
Moctezuma II el
joven, (1466-1520) fue emperador de los aztecas entre 1502 y 1520. Moctezuma
II, heredero su imperio de Auítzotl y fue el gobernante de la gran ciudad
azteca de Tenochtitlán.
En la primavera de 1519, recibió la primera noticia de la llegada de
extraños a la costa este de su imperio. El 8 de noviembre de 1519, se
encontró con Cortés, a quien tomó por el dios Quetzalcoatl, algo que vino
muy bien al conquistador español.
Durante la ausencia de Cortés, el gobernador delegado decretó que el ritual
azteca del sacrificio humano debía finalizar. El pueblo se alzó en una
revuelta, y los españoles hicieron prisionero a Moctezuma, quien en un
intento de sofocar el violento tumulto, se asomó a la balconada de su
palacio, instando a sus seguidores a retirarse. La población quedó indignada
de la complicidad de su emperador con los españoles por lo que comenzaron a
arrojarle piedras y flechas, falleciendo poco tiempo después del ataque.
La princesa Isabel Xipaguazin Moctezuma hija de Moctezuma contrajo
matrimonio con dos compatriotas del conquistador, primero con Alonso de
Grado y luego con Pedro Gallego de Andrada. Ambos murieron poco después del
enlace. Luego, según se sabe por algunas fuentes, Isabel se casó por propia
voluntad con Juan Cano de Saavedra. De estos dos últimos matrimonios
proceden sus actuales descendientes.
La princesa, fue nombrada por el rey Carlos I propietaria "a perpetuidad"
del señorío de Tacuba, un área que actualmente corresponde a gran parte del
Centro Histórico de la ciudad de México. Las rentas por el usufructo de ese
señorío se constituyeron en las "Pensiones de Moctezuma" que la Corona
española otorgó a perpetuidad a Isabel y todos sus descendientes, antes de
que ella muriera en 1550.
Las "pensiones de Moctezuma" se han convertido actualmente en una deuda
gigantesca. Tan sólo del pago de los intereses podrían vivir sin
preocupaciones los descendientes de Isabel en México y los que se
trasladaron a la península. La familia Acosta, que vive en México, y los
condes de Miravalle -españoles que residen en Granada- son herederos de
estas pensiones.
Cuando en 1821 México se independizó, el nuevo estado asumió los compromisos
de la antigua colonia española y con ello también las "pensiones de
Moctezuma". Pero a finales de 1933, el presidente Abelardo Rodríguez declaró
nula la deuda, cesando los pagos. Luego dio inicio en España de la Guerra
Civil (1936-1939) y México nunca reconoció la dictadura de Franco
(1939-1975), rotas por tanto las relaciones diplomáticas entre ambos paises
los descendientes españoles no volvieron a reclamar sus derechos hasta 1991.
"México tiene que reconocer que fue un error suspender estas pensiones",
afirma el historiador Alejandro González, representante de los intereses de
la familia Miravalle en México. Acosta apunta que los Miravalle nunca fueron
expropiados formalmente y menos aún renunciaron a sus derechos, y por ello
sus demandas siguen siendo válidas hoy. "El reconocimiento de los derechos
de los Miravalle podría contribuir a que aquellos mexicanos, que se habían
negado a ignorar la parte española de su identidad, se reconcilien con
ella". Además, señala que el hecho de que muchos mexicanos sigan hoy
culpando a los españoles actuales de lo que hizo Cortés, es "como si los
franceses les echasen en cara a los italianos lo que hizo Julio César en la
Guerra de las Galias. México tiene que aprender a reconciliarse con su
pasado, con su historia" afirma el historiador.
Pero no todos los descendientes de Moctezuma II están de acuerdo con la
actitud de sus parientes. "En España siempre reclamaban. No les importa
México un pito, pero quieren el dinero. Eso me molesta, me indigna como
mexicana que amo a mi país". Así opina la historiadora Blanca Barragán
Moctezuma que se muestra orgullosa de su árbol genealógico, en el que figura
el nombre de Motecuhzoma Xocoyotzin. Blanca vive el la capital mexicana, es
descendiente en decimosexta generación del emperador y muy conocida porque
desde hace años intenta con ahínco, pese al poco éxito obtenido, que el
Museo Etnológico de Viena (Austria) devuelva la corona de plumas de
Moctezuma a su país de origen. Blanca dice que su abuela también cobraba
dicha pensión pero que sólo en el caso de que los Miravalle reciban
realmente dinero del Estado mexicano, entonces, y sólo entonces, también
reclamará sus derechos, aunque tiene serias dudas de que eso realmente vaya
a suceder.
Guillermo Acosta, descendiente de Moctezuma II en decimocuarta generación
también reside en México. Su familia junto a la Miravalle está dispuesta a
llegar hasta el final, "Incluso tras la Revolución (1910), todos
reconocieron las pensiones, hasta que en 1934 sin más, nos dijeron adiós. El
gobierno mexicano obró mal, obró con prepotencia, con todo su poder y dijo
¡no te reconozco nada! ", lamenta Guillermo Acosta.
Antes de la suspensión de las pensiones, la familia de los condes de
Miravalle recibía por este concepto un pago de 5.258.090 pesos oro al año.
El "peso oro" en aquella época equivalía a 1.480 gramos de oro puro,
(alrededor de 250.284 onzas), que cotizadas al valor actual del mercado,
equivaldría a una pensión de 90.000 Euros anuales"
Doña María de las Mercedes Enríquez de la Luna del Mazo, actual condesa de
Miravalle, dice haber dejado el asunto en manos de sus hijos y lamenta no
haber podido viajar nunca a la tierra de sus antepasados por razones de
salud. Sobre cómo se siente al ser una descendiente del gran Moctezuma, ella
contesta: "Hoy en día no hay nada, se siente uno como todo el mundo".
VOLVER |