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HECHOS HISTÓRICOS DE SAN NICOLÁS
(Extraído de “San Nicolás de los Arroyos 250 años – La Historia de una ciudad” Diario El Norte de San Nicolás. 

 14 de abril de 1748 - Tierra de emprendedores 

 San Nicolás se abrió como un surco en el extremo norte  de la provincia de Buenos Aires. Un hombre llegado de la provincia de Santa Fe, Don Rafael de Aguiar y casado con Juana Paulina Ugarte, decidió fundar nuestro pueblo.

 Don Francisco Miguel Ugarte- propietarios de estas tierras- reconoció como herederos a nueves hijos, quienes las repartieron de acuerdo alas cláusulas del testamento, correspondiendo a su hija Doña Paulina Ugarte, un trozo que media en total 2 leguas y 1.333.1/3 de varas cuadradas, situadas entre el Arroyo de Ramallo y Del Medio.

 Don Rafael de Aguiar conocía, por su actividad comercial, estas tierras que eran propiedad de su esposa. Con el espíritu emprendedor decidió afincarse, darle una organización y alentar a poblar el territorio bañado por las aguas del Paraná.

Una década después de fundar San Nicolás, falleció en su nueva tierra el 5 de julio de 1758. Sus hijos y la escasa población continuarían la obra, y los descendientes de aquel ilustre matrimonio permanecieron en su propiedad hasta bien entrado el siglo XX.

 El espíritu emprendedor heredero de Don Rafael de Aguiar sigue vivo y es permanente motivo de recuerdo de todos los nicoleños. 

 

Primer propietario: Un contrato de venta que data del 28 de septiembre de 1626- que se encuentra en el Archivo Nacional de Bolivia- menciona a Bartolomé Pérez, quien vendió al capitán Diego López una suerte de tierras que poseía por el rió Arrecifes y corren hasta Santa Fe frente al Paraná y tiene un alengua de frente y legua y media de largo.

 Bartolomé Pérez, fue el primer propietario de estas tierras que conforman nuestra jurisdicción. 

27 de septiembre de 1810  La caballería de la Patria 

 La Junta de Mayo había proclamado la libertad. Buenos Aires y sus hombres se ponían en movimiento y los miembros del Gobierno patrio decidieron consolidar la Revolución de Mayo en el interior del Virreinato. El secretario de la Junta, el doctor Manuel Belgrano, es designado para iniciar la campaña militar al Paraguay con la idea de sembrar la semilla de  Libertad en los senderos interiores Belgrano llego a San Nicolás el 27 de septiembre, con el fin de reclutar hijos del pago de los Arroyos y organizar el ejercito expedicionario. Las tareas de organización y convocatoria comenzaron el día siguiente.

Un cuerpo de criollos y naturales se conformo con 357 hombres, bien montados pero escasamente armados y con poca instrucción militar. Algunos de ellos- sesenta aproximadamente- habían defendido a Buenos Aires en la Invasiones Inglesas integrando el Regimiento de Blandagues de la Frontera.

También se incorporo un medico Francés, el Dr. Juan Trouve, quien s encargo de organizar el servicio sanitario de las tropas que se dirigían a la nación guarani, documentado en el parte que se eleva al Secretario de Gobierno y guerra de a Primera Junta, doctor Mariano Moreno.-

 El creador de la bandera nacional, encontró en este pueblo, el aporte de tropas mas importantes que recibió el ejercito nacional. Con estos hombres se conformo el Regimiento de “Caballería de la Patria” que, a pesar de su escasa preparación, templaron el espíritu del soldado a lo largo de a Campaña al Paraguay y se batieron con voluntad y denuedo en Campichuelo y fueron derrotados en Tacuari. Pero la sangre arroyera junto a la muchos criollos que conformaron esa fuerza expedicionaria, plantaron el grito de libertad proclamada en la jornada del 25 de Mayo.

 

2 de mayo de 1811 Primer Combate Naval Argentino 

 Determinado por la Junta de Buenos Aires crear una flotilla para que enfrentara en las aguas del Paraná el poder naval de los españoles y además abasteciera logísticamente al Paraguay, se determino encomendar la tarea a Don Juan Bautista Azopardo, un bravo marinero maltes al servicio de Buenos Aires.

 El logro reunir tres naves inadecuadas para cumplir con la misión naval encomendada. Azopardo había arribado al Rió de la Plata y tomando patente de corsario al servicio de la bandera española, en cuyo carácter hizo un expedición al África. A su regreso de Buenos Aires, combatió contra los ingleses en sus  invasiones y fue uno de los dos que se alistaron en las filas de la Revolución de Mayo. Estos ascendentes del marino sirvieron que la junta de Mayo le confiara la misión. Después de haber equipado las tres naves, dotándolas con treinta y tres cañones casi inservibles, se puso en marcha por las aguas del Paraná, debiendo navegar hasta Corrientes, en donde se encontraba el general Belgrano. Tenia pues que recorrer como 130 leguas.

 Desde que la expedición se estaba organizando, el enemigo tenia conocimientos de ella, pues en Montevideo se había preparado secretamente otra escuadrilla de cuatro buques, mas poderosa que la de Buenos Aires, al mandó de Jacinto Romarate y pronto a hacerse a la vela al primer aviso. Así se fue que inmediatamente de tener conocimiento d la partida de la flotilla patriota, hizo las velas y se puso en su seguimiento.

 Azopardo- al saber que las naves españolas se acercaban aproximo a la barranca del Paraná frente a San Nicolás, disponiéndose a esperar allí al enemigo, saco los cañones de dos de sus goletas, y con ellas formo baterías de tierra. Dejo solamente cincuenta tripulantes a bordo de la Invencible, que era la nave de mejores condiciones, y con el ánimo heroico de defenderse hasta la muerte, levanto la bandera al tope de los mástiles. Así preparado, espero resueltamente al enemigo.

 El 2 de marzo de 1811 ambas escuadras se encontraron  a la altura del actual Destacamento de Vigilancia. Calle Necochea- y se trabaron en cruento combate, reñido en los primeros momentos.

 Las ventajas no tardaron en declararse a favor dela escuadra española, que estrechaba cada vez mas el circulo que habían formado rodeando a los patriotas. Las baterías de tierras fueron desmontadas, quedando solo a Invencible contra cuatro buques mas poderosos que al fin se lanzaron al abordaje. Desde ese momento, la lucha asumió proporciones horrorosas. Azopardo, entonces no pensó más que en morir defendiendo el honor de la expedición que se había confiado.

 Al cabo de dos horas de combate, solo habían quedado 8 hombres de los 50 que tenía a bordo al principio de la lucha. Comprendió que era imposible continuarlas en aquellas condiciones, y se dispuso a darle termino, para lo cual se dirigió hacia la Santa Bárbara con el objeto de hacer volar el buque, pero la puerta que comunicaba a esta había sido cerrada por una mano anónima, y de ninguna manera pudo abrirla. Desesperado por este contratiempo, reunió un cajón de cartuchos, los derramo sobre la cubierta y pretendió hacer volar su buque, arrimando a la pólvora un amecha encendida, a fin que la goleta se hundiera con toda la tripulación y no cayera en poder de enemigo.

 Los vencedores y los vencidos se llenaron de espanto: los españoles, asombrados ante  su arrojo de héroe, le ofrecieron la vida Azopardo lleno de rabia y desesperación, arrojo al agua la mecha ya encendida, porque comprendió que no iba a poder hacer volar el buque y se entrego.

 Azopardo fue conducido a Montevideo y de allí al famoso presidio de Ceuta, donde permaneció nueve años.

 

30 de agosto de 1816 Los Nicoleños juran la Independencia 

 El 9 de Julio de 1816, San Miguel de Tucumán, se declara Independencia política de la Argentina por los congresales.

 Esta declaración de la Independencia origino actos de juramento a lo largo y a lo ancho del territorio. En nuestra ciudad, la ceremonia se realizo el 30 de agosto del mismo año. El juramento, de parte de las autoridades civiles y los empleados públicos, tuvo lugar en la Parroquia, Tras celebrar una Misa que oficio el prebistero Dr. Miguel Gracia.

 Por su parte la tropa, sus oficiales y jefes, prestaron juramento de rigor en la Plaza Principal-hoy Mitre- ante el Alcalde de la Hermandad que actuaba como juez territorial, Francisco Javier de Acevedo.

 Las instrucciones de cumplimiento con la jura de fidelidad ala Independencia, habían sido ordenadas por el Director Supremo, Juan Martín de Pueryrredón.

 Pueblo de San Nicolás y autoridades por vez primera-como todos los pueblos de nuestro territorio-aunaban su voz y su voluntad para romper y forjar una Nación. 

 

Fue en 1815  Sangre de hermanos

 En 1815, estableció un cuartel en San Nicolás el general Juan José Viamonte, quien comenzó a incursionar en la provincia de Santa Fe para que atacara a las autoridades constituidas, encarnadas por el Director Supremo. Con rumbo a Santa Fe, el general Viamonte fue derrotado por el caudillo oriental José Gervasio Artigas, quien lo tomo prisionero. Por entonces, el Arroyo del Medio era la frontera de la Liga de los Pueblos Libres (Entre Ríos, Santa Fe y la Banda Oriental y el estado de Buenos Aires).

 En 1818, el coronel Juan Ramón Balcarce instalo su cuartel para comenzar las operaciones contra las montoneras de Estanislao López (Santa Fe).

 Conjuntamente, Artigas y López, las fuerzas orientales y santafesinas, atacaron San Nicolás, defendida por el teniente coronel Rafael Hortigueira, enrolado en las fuerzas del Directorio y de extracción unitaria.

 

El 2 de agosto de 1820- al mando de dos mil hombres- expulso al caudillo chileno José Miguel Carreras y al General Carlos Maria Alvear, quienes habían citado San Nicolás. Ambos buscaron amparo en Santa Fe  y nuevamente fueron derrotados por Dorrego en Pavón, a tres leguas nordeste de nuestra ciudad.

 

 En 1829, cuando Juan Manuel de Rosas sitiaba Buenos Aires, San Nicolás sufría el mismo sacrificio por parte de Estanislao López, por ocho meses consecutivos. La ciudad- aprovisionada por el río Paraná- resistió todos los embates propinados por las tropas santafesinas. El comandante de la plaza San Nicolás, fue el paraguayo coronel José Félix Bogado, quien acompañado por los marinos Leonardo rosales y Antonio Somerellla, mantuvieron San Nicolás sin rendirla. Pase a las penurias sufridas, la ciudad no se doblego y se erigió como ejemplo de fuerza moral y reisitencia territorial. 
 

Fue en 1826 Tres veces pudo ser Capital 

 En distintos momentos de su historia, San Nicolás fui propuesta como ciudad Capital, tanto de la provincia de Buenos Aires como de la Republica Argentina.

 En el congreso de 1826 que promulgo la constitución unitaria, representaban a la “nueva” provincia de Buenos Aires los señores Francisco Piñero y José Luis Bustamante. En dicho congreso, se presento una iniciativa de gran trascendencia: declarar a San Nicolás como capital de una nueva provincia a crearse, cuyos limites serian: al norte la actual línea divisoria con Santa Fe, y al rió Salado. Este proyecto fue elevado por el Presidente de la Republica, don Bernardino Rivadavia, acompañado de un oficio de fecha 12 de septiembre de 1826.

 Allí se proponían la creación de dos provincias: la del norte a del Paraná con capital en San Nicolás; y las del sur o del salado con su capital en Chascomús. Manifestaba el primer magistrado ene este oficio, que el gobierno había quedado comprometido a presentar oportunamente ese proyecto al ministró Agüero, pero no lo había podido hacer debido a que la demarcación del territorio insumió mucho tiempo (a raíz de la guerra de aquella época).

 Aquel oficio y su proyecto correspondiente, fue pasado la comisión de negocios constitucionales, que se expidió favorablemente el 4 de diciembre de 1826. Tres días se discutió amplia y acaloradamente este asunto; pero el congreso, en reunión extraordinaria, resolvió ocuparse de los temas relacionados con la guerra con el Brasil, dejando abandonado el proyecto en cuestión. La oposición califico luego esta iniciativa como “impracticable, injusta hostil a la provincia de Buenos Aires, humillante también para toda ella y sobre todo peligrosa”. Sin embargo, se reconoció que seguramente San Nicolás hubiera sido toda una capital, por sus elementos suficientes de la población, riqueza patriotismo y luces, lo que significaba garantía de un organización regular.

 Este asunto volvió a debatirse, pero en esa oportunidad, se proponía a San Nicolás como capital de la Republica. En 1862, apareció un proyecto por el cual se declaraba Capital de la Nación el territorio del partido de San Nicolás, comprendiendo también una parte de Santa Fe hasta el Arroyo Pavón. Sus sostenedores mas entusiastas fueron Valentín Alsina, Salvador Maria del Carril y Rufino de Elizalde.

 El proyecto apasionó  a la opinión pública: y por tratarse del territorio a federalizarse comprendía tierras de las dos provincias, hasta la víspera rivales, hubiera halagado a porteños y provincianos. Nuevamente, en 1867, se presento otro proyecto por el que se declaraba distrito federal a San Nicolás de los Arroyos. Como al anterior, no tuvo éxito.

  Rawson proponía establecer la capital en una ciudad a formarse entre los arroyos el Medio y Pavón. Por su parte Delfín Gallo, de la Vega y Ruiz de los Llanos, mocionaban que se expendiera entre los arroyos Ramallo y Pavón.

 Las divergencias de nuestros principales estadistas, sus propias contradicciones respeto al punto en que se habría de fijarse ese centro político, entorpecieron su solución, hasta que los nuevos hombres de 1880 le pusieron punto final.

  Siguiendo con este  tema, San Nicolás de los Arroyos integro en 1881 ala lista de las ciudades candidatas para la capital de la provincia de Buenos Aires. Dicha condición fue contemplada por la comisión especial designada por el Poder Ejecutivo, que elaboro un dictamen elevado el 1º de octubre de ese año, resultando elegido el partido de Ensenada.

 

 Nuestra ciudad ofrecía un rápido progreso en aquella época; y tenia fácil comunicación exterior a través de la vía fluvial. Se Contaba con puertos habilitados al cabotaje y ultramar (este ultimo con profundidad natural, muy bien considerado). El censo de aquel año arrojaba la cantidad de 10.676 habitantes afincados en la ciudad, y 4.489 en la campaña, con una densidad de 19,72 personas por Km2. en cambio Ensenada (elegida por le gobierno) tenia 6.972 habitantes, con una densidad de 6,45 habitantes `por kilómetro cuadrado. Pero en la elección de esa ultima, jugo un papel preponderante su cercanía con Buenos Aires, y su mayor extensión territorial (superando en más de 400 kilómetros cuadrados a nuestro partido).

 

Por los meritos a la Patria:

                                          El 23 de noviembre de 1819, evoca la fecha en que San Nicolás de los Arroyos fuera declarada ciudad, por el Congreso de Tucumán a iniciativa del Canónigo Dr. Antonio Sáenz, por merito en la lucha contra la anarquía.

                                     En la actualidad, existe una céntrica Plaza que antiguamente se denominaba “de las carretas”, que recuerda esta grata fecha y rodea con su presencia las actuales instalaciones de la Escuela Normal “Rafael Obligado”.
 

31 de mayo de 1852 Acuerdo de San Nicolás 

 A principios de diciembre de 1851, una división del ejército de Urquiza atraviesa el Paraná, y San Nicolás se rebela contra Rosas.

 Inmediatamente los coroneles Sosa y Cortina, al servicio de Rosas,  le ponen sitio, pero se ven en la necesidad de levantarlo, al saber la aproximación del ejército de Urquiza.

  Las fueras de Urquiza lograron una victoria en Monte Caseros, el 3 de febrero de 1852. El vencedor de Caseros partió de Buenos Aires el 20 de mayo y se dirigió a San Nicolás de los Arroyos, donde convoco a la reunión de gobernadores de provincia.

 Toco a San Nicolás el honor de ser el punto de reunión y lugar del famoso Acuerdo, que ha pasado a la historia con ese nombre. Tuvo lugar el 31 de mayo de 1852, en una casa ubicada en la esquina de la Nación y Once de Septiembre- actual de Francia-. Concurrieron los gobernadores de las provincias, menos los de Salta y Jujuy, aunque después se adhirieron a lo convencido.

 El Acuerdo fue suscrito por el ilustre autor del Himno Nacional, doctor Don Vicente López y su principal objeto era la organización nacional. Se convino nombrar director provisorio al general Urquiza, con facultades ilimitadas, y encargándosele las relaciones exteriores; que se procediese a la reunión de un congreso nacional constituyente, con dos diputados en cada provinciales. Se encomendó a Urquiza que apresurara la reunión del congreso Nacional constituyente, cuya apertura se señalaba para le mes de agosto siguiente.

 Terminada la deliberación, los gobernadores fueron obsequiados con un banquete que se celebro en una finca ubicada en la calle de la Nación, esquina Buenos Aires (actual Alem).

 La Legislatura de Buenos Aires- después de agitadas sesiones, desaprobó el acuerdo, desconfiando de que una tiranía se entronizara, y entonces Urquiza la disolvió, desterrando algunos diputados. El 25 de junio nombro gobernador provisorio al Dr. Vicente López y ordeno la creación de una legislatura. El Dr. López renuncio el 23 de julio y Urquiza asumió el gobierno, pero como tenia que marcharse a Santa Fe con el objeto de instalar el Congreso Constituyente, nombro gobernador provisorio al general José Miguel Galán, el 3 de septiembre.

 Urquiza reunió en Santa Fe el Congreso Constituyente que el 1º de mayo de 1853 sanciono la Constitución Nacional.