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Los pagos del
Gobernador criollo
Por iniciativa de
Hernandarias, se crea el pago de “Las dos Hermanas”
(Extraído de “San Nicolás de los Arroyos 250
años – La Historia de una ciudad” Diario El Norte de San Nicolás)
En el acta del 1º de septiembre
de 1608 del Cabildo de Buenos Aires, esta asentado el propósito de Hernando
Arias de Saavedra( conocido popularmente como Hernandarias), que ostentaba el
titulo de Gobernador del Rió de la Plata, para que se fundara una población en
el paraje “ Las dos hermanas”. Los cabildenses resolvieron dirigirse por nota al
primer Gobernador criollo, para que llevara adelante el emprendimiento.
El mencionado pago existió y subsistió, aunque luego desapareció sin dejar
rastros. Solo recuerda su nombre la denominación del arroyo que hoy es límites
de los partidos de Ramallo y San Pedro.
Hernandarias
Hernando
Arias de Saavedra había nacido en Asunción en 1564, hijo de uno de sus
gobernadores: Martín de Suárez de Toledo y Maria de Sanabria, hija del tercer
adelantado el Rió de la Plata. Hernandarias fue un caudillo: cabeza visible y
brazo ejecutor de una comunidad. Administrador conciente, y un político de gran
coraje que no vacilaba en afrontar la impopularidad del momento para estar del
lado de la justicia. Su administración de tres décadas sirvió como barrera de
contención contra la apetencias “bandeirantes” (del Brasil) y contrabandistas,
puesto que supo conducir su gestión sin corrupción y con apoyo de la población.
En diciembre de 1617, durante su último periodo gubernativo, se hizo la división
de as provincias del Rió de la Plata y el Paraguay. En 1632 se lo designa
oficialmente como protector de los naturales, por su ascendencia criolla y por
su popularidad entre los nacidos en tierras americanas.
Hernando arias de Saavedra murió en Santa Fe en 1634, sus restos y los de su
mujer Jerónima Contreras, descansas en las ruinas de Cayasta.
Rafael de Aguiar
El Fundador
Nació en Santa Fe, el 23 de
octubre de 1703. Fue bautizado en la Iglesia Catedral, ocho días después. A los
35 años contrajo enlace con Juana Paulina – hija del Capitán Francisco Miguel
Ugarte-. Este ultimo otorgó en testamentos en 1747 entre sus ochos hijos, una
estancias en el paraje de los arroyos.
A Juana Paulina le correspondió la fracción comprendida entre el Arroyo Ramallo
y el Arroyo del Medio. Del matrimonio Aguiar- Ugarte, nacieron cuatros hijos:
Miguel Geronimo, Pascual, José Rafael y Maria Nicolasa. Nacidos los cuatro en el
Pago de los Arroyos.
En las tierras de su esposa, el 14 de abril de 1748, Aguiar fundo el pueblo de
San Nicolás, en torno en la capilla que construyo bajo la advocación de San
Nicolás de Bari, habiendo donado tierras para la construcción de los principales
edificios públicos.
Aguiar, además de dedicarse a las tareas que requerían la organización y el
mejoramiento del pueblo, labro la tierra y crió hacienda. Hizo cortar barranca,
abriendo un paso hacia el rió para que su ganado abrevara, originando lo que es
hoy la bajada de calle Belgrano. Apenas diez años después de la fundación de San
Nicolás, el 5 de julio de 1758, falleció y fue sepultado en la Iglesia de San
Nicolás, con entierro mayor y misa cuerpo presente cantada y tres toques de
campana para difuntos.
Su esposa falleció el 9 de julio de 1759.
El Santo del Pueblo
San Nicolás nació en el 281 de
la era cristiana, en la ciudad de Patara, Asia Menor, actualmente en Turquía.
Vivió en una familia cristiana, su tío era Arzobispo de Mira. En la oración
aprendió la excelencia de la caridad, que lo llevo a hacerse “todo para todos” y
distribuir sus riquezas a los mas necesitados. Nicolás era un hombre sencillo y
humilde, se destacaba en su pueblo por piedad y gran caridad. A la muerte del
Obispo de Mira, el pueblo y el clero se reunieron en oración para encontrar a un
sucesor digno. Después de larga oración dijeron: “El que trasponga la puerta del
templo en la primera hora de la mañana, será que Dios quiere”. Y ese fue
Nicolás. Se ocupo de los problemas del pueblo, enseño la fe cristiana a la gente
que reunía especialmente repartió la herencia de sus padres entre los humildes y
dio de comer en épocas de hambre.
Patrono de los Niños
La leyenda asegura que hizo
regalos en secretos a tres hijas de un pobre hombre, quien incapaz de
proporcionarles una dote, estaba a punto de abandonarlas a una vida de pecado.
Nicolás – enterado- a escondidas tiro por su ventana una bolsa con dinero. A la
mañana siguiente, el hombre encontró la dote para sus hijas y sin poder contener
las lagrimas, dio gracias a Dios.
A partir de ese relato, se fundamento la costumbre de hacer regalos en secreto
a víspera de San Nicolás. Su festividad se celebra el 6 de diciembre. Y también
se lo corono como patrono de los jóvenes que se van a casar, de los abogados, de
los privados de libertad, e indios en el medioevo, era protector de los
ladrones.
A fines del siglo XI, unos mercaderes Italianos transportaron sus restos de
Mira a Bari (Italia), donde su tumba es un santuario de veneración. Papa Noel o
el nombre de Santa Claus – como se llama al alegre personaje barbudo del
folclore encargado de llevar los regalos en Navidad a los niños- es una
adulteración del holandés San Nicolás.
La cuestión del nombre
Para Damián Menéndez-
considerando el primer historiador nicoleño, tres son los elementos que pudieron
tener injerencia en la determinación del nombre de la ciudad que se fundaba en
1748, en el Pago de los Arroyos: la circunstancia de ser Aguiar devoto de San
Nicolás, el llamarse una hija de el Nicolasa (tal vez consecuencia de lo
primero) y la aparición extraño de un jesuita llamado Nicolás. Sobre este ultimo
tema, y solo atestiguado por la tradición, se habla de aparición de un fraile
llamado Nicolás, que se asilo en unas de las cuevas de las barrancas del Paraná,
frente a la edificación primitiva del colegio Don Bosco. Allí, este “anacoreta”
realizaba una vida tranquila y solitaria. Finalmente, fue descubierto por la
población y se sorprendió viendo su aspecto venerable, su vida apacible y lo
consideraron “ un enviado divino”.
Algunos aseguraron por esto, que Aguiar quería inmortalizar el nombre del
misionero y por eso dispuso ponerlo como nombre de su pueblo.
Sin embargo, todo apunta a que la denominación del pueblo resulta de la
advocación de Aguiar por San Nicolás de Bari. Evolución histórica. En
principio se denomino a la zona “Las Hermanas”. Esto se produce a partir de
1608, cuando el entonces gobernador del Rió de la Plata comunica en Buenos
Aires, su decisión de fundar una población en el paraje “Las dos hermanas”. Un
poco antes de este hecho, también se conocía a está una zona como Hacienda de
Gayoso, haciendo alusión a Tomas Gayoso, propietarios de la s tierras a fines
del siglo XVII. Un poco después por 1637, aparecen documentos en los que se
llama nuestro pago “Los tres arroyos”. Los arroyos, con diferentes agregados,
continúa siendo la denominación de la zona, hasta que en 1759 se puede encontrar
la de “San Nicolás de Bari”, por la capilla de Aguiar. Así se van alterando las
denominaciones entre Pago de los Arroyos y San Nicolás.
En 1777, el virrey Pedro de Cevallos oficializo el partido de San Nicolás, con
fecha 31 de diciembre de 1777. En un documento que integra el expediente
testamentario de la familia Aguiar fechado en 1798, aparece por primera vez la
denominación actual: “San Nicolás de los arroyos, ciudad y partido”.
La casa de Aguiar y la
disputa por la Viceparroquia
Si nos remontamos a unos años
antes de la Fundación de San Nicolás, encontramos al fundador viviendo con su
familia en la desembocadura del Arroyo del Medio, donde tenia instalada una
molienda hidráulica y un a tahona (molienda de harina movida por un caballo).
Allí también los Ugarte tenían su Oratorio. Cansado de sufrir los ataques de los
aborígenes, Aguiar decidió trasladar la casa a las barrancas más altas de la
costa, en lo que seria hoy el patio descubierto del Colegio Nacional. En la
residencia que dejaba en el Arroyo del Medio, se instalaba con un pequeño fuerte
y batería, su amigo capitán Lázaro Enrique.
Es en ese momento cuando Aguiar ofrece ayudar para la construcción de la
capilla, que fue en sus comienzos lenta, dada la situación económica por la que
atravesaba el fundador.
Un poco después, Aguiar debió viajar a Buenos Aires por un buen tiempo y
enajeno la casa recientemente construida, para pagar la deuda de 809 pesos que
mantenía con el Dr. Cossio, quien luego de un tiempo la dono, para que
funcionara allí la casa parroquial.
La demora en la construcción de la capilla de San Nicolás, propicio que
Bernardino del Pozo, vecino del pago, pero más cercano a “las hermanas”,
contribuyera en principio y luego reaclamará sus derechos de designarla San
Vicente Ferrer.
Se planteo un importante litigio par ala determinación de la Viceparroquia, se
designación necesaria para el avance de la ciudad que quería desarrollar Aguiar.
Es que en las hermanas, pueblo ubicado en la desembocadura del Paraná, del
arroyo que lleva el mismo nombre, se levantaba la capilla de San Vicente Ferrer,
custodiada por la familia de don Bernardino del Pozo.
La cuestión- que fue sometida a todas las instancias del gobierno colonial-
paso por la audiencia de Chuquisaca, luego llego a la corte y por ultimo al
Consejo de indias, en donde finalmente resulto triunfante la postura de Rafael
de Aguiar, quien se comprometió a erigir la Capilla a su cargo y dar tierras
para la calles, plazas, casa parroquial y otras dependencias. Poco y nada ha
quedado en la actualidad, de lo que fue población San Vicente Ferrer. Y aunque
Aguiar no pudo hacer reconocer oficialmente a San Nicolás patrono del pueblo, si
lo hicieron sus descendientes, en 1821.
Los tres caminos de postas y
correo
Había tres caminos terrestres
básicos en el 1600: uno de ellos que se denominaba “del reino de Chile”, surgía
a partir del puente de Márquez (que cruzaba el rió Lujan) y luego seguía
hasta fontezuelas (cercano a Pergamino), cabecera de los arroyos Ramallo y Del
Medio.
El segundo camino se llamaba “Del Salto de Arrecifes” que, como anterior, unía
el litoral con Mendoza, el cual desde el puente de Márquez, corría por la
naciente del rió Arrecifes y cruzaba los arroyos Ramallo y Del Medio. Sobre este
segundo camino, su cierre fue ordenado en 1863.
El tercer camino era llamado de “Santa Fe” o de la “bajada del Paraná” y corría
casi en forma paralela al rió: pasaba por el viejo partido de la costa y Las
Conchas, por el lugar donde se levanto Capilla del señor, cruzaba los arroyos
Burgos, Las Hermanas, Ramallo y Del Medio, siendo el camino que pasaba mas
cercano de lo que era el paraje que luego se convertiría en el pueblo de San
Nicolás.
Este último camino también resulto cerrado en algún momento. Para evitar que os
indios y peones que habitaban el Paraje de los Arroyos en estado de pobreza,
sacrificaran vacas que crecían libremente y se denominaban de “realeza” y luego
a través de este camino, comerciaban con Mendoza. Las postas se ubicaban cada
cinco o seis leguas y salvo alguna excepción, no era más que rústicos ranchos.
En nuestro pago, estaban la de Olmos, la de Gómez, la posta del Arroyo del
Medio, la posta de Pavón, y de San Nicolás obraba como posta alternativa,
también así como las Hermanas.
Maestro celador de postas. El 13 de enero de 1777 se designo al primer
maestro celador de postas y ocupo este cargo Isidro Fernández, quien fue
reemplazado 9 años después por Teodoro Fernández.
Nace el correo. En 1791 se creo la primera estafeta, designándose a
Teodoro Fernández como a su administrador, quien ejerció este cargo con una
interrupción por intervención en 1794, hasta 1820.
Aquellos Nicoleños: como
vivían
A fines del 1700, encontramos en
San Nicolás una sociedad con desigualdades y privilegios. Ni hablar de los
aborígenes que estaban directamente excluidos de toda sociedad y el gobierno de
Buenos Aires, que integraban las lista “permanente” para la elección de Alcalde
dela hermandad y organizaban la policía vecinal llamada “Cuadrilleros”.Este
reducido numero de vecinos, obviamente era el único que se beneficiaba con el
comercio y la exportación ( vendían la producción de Buenos Aires, Santa Fe,
Tucumán, ruta hacia el Alto Perú. Eran los únicos con derecho a “recoger” el
ganado de “realeza” o “cimarrón”, que pastaba libremente en los campos en gran
número y que pasaban a engrosar sus rebaños, tras apartar una porción para
fines públicos. La actividad de las estancias se centraba en la reducción de
estos ganados y la obtención de cueros, sebo, cerda y otros derivados.
Había una junta de Hacendados, que nombraba la autoridad policial. Hacia 1780,
el numero de estos vecinos “privilegiados”, no superaba la docena: lo integraban
los Acevedo, Benegas, Vera, del Pino, Pozo, Roldan, Laprido y algunos mas. Este
grupo de familias reconocidas enviaban a sus hijos a estudiar a la ciudad de
Buenos Aires, pasando las familias completas prolongados periodos en la misma
ciudad; en el lenguaje corriente dirigirse a Buenos Aires era “baja a la ciudad”
Había otros grupos de propietarios rurales que habitan con sus familias en las
estancias y frecuentaban muy poco la ciudad de San Nicolás y menos aun la de
Buenos Aires. En cierta forma, habían retrocedido en sus costumbres hasta cierto
primitivismo. En San Nicolás, no eran muchas las familias de este tipo.
Las diferencias por entonces
entre el hombre rico y el hombre pobre se centraban básicamente en la posesión
de bienes materiales y en que el hombre pobre no solo se encuentran al servicio
del hombre rico sino a su disposición. El propietario podía obligarlo a
trabajar, impedirle el libre tránsito por su partido (para lo que hacían falta
un salvoconducto) y con frecuencia hacia uso del derecho de retenerlo en la
tarea rural o enlistarlo en sus partidas “celadoras” contra el “infiel”
(aborigen). Por eso, casi todos los estancieros de influencia contaban con
calabozos en sus propiedades.
Claro que algunos pobladores pobres lograban el reconocimiento de su coraje al
levantarse en armas contra los estancieros e incluso la autoridad. Si lograban
justificativos, eran perdonados.
En este clima miseria, la ignorancia era moneda corriente, generándose entre
aquellos marginados, una corriente de vida rebelde que atentaba contra los
hacendados. Esta situación genero un estado de inseguridad tal, que se comenzó a
buscar soluciones. Una de ellas fue encargar a los curas párrocos de ada
partido, que establecieran en sus respectiva capillas, escuelas publicas donde
se enseñara a leer y escribir y la religión.
Desde los orígenes hasta 1810
En el siglo XVII-allá por 1635-
el capitán Don Alonso Fernández Montiel obtuvo por donación del Gobierno
Colonial, o por cesión del Consejo de las Indias o Real Cedula, una gran
extensión de terreno sobre la margen derecha del rió Paraná.
A la muerte de Don Alonso Fernández Montiel, sus propiedades pasaron a poder de
Tomas Gayoso, coheredero de Fernández, siendo casi inmediatamente otorgadas al
maestre de Campo Don Antonio Vera Mújica, quien las retuvo en su poder hasta su
muerte.
Los herederos de Don Antonio Vera Mújica, vendieron parte de los extensos
campos al capitán Francisco Miguel Ugarte, conocidos por la denominación de “
los tres arroyos” y situados en la cercanía del camino real entre las ciudades
de Buenos Aires y Santa Fe. La escritura d venta fue extendida con todas las
formalidades legales, en la ciudad de Santa Fe, el 18 de octubre de 1720.
A poco e fallecer Francisco Miguel Ugarte, el Licenciado Florencio Antonio
Moreyra, revistiendo el carácter de Juez Comisionado, nombro en 1750, al piloto
Juan Fuentes, para que procediera a la mensura de as tierras que fueran
propiedad del fallecido, a los efectos de la distribución de acuerdos a las
cláusulas del testamento fechado el 10 de junio de 1747; y en el cual Don
Francisco Miguel Ugarte nombraba albacea a su esposa Doña Casilda Cepeda de
Ugarte y a su hijo primogénito Francisco Javier de Ugarte.
El piloto Juan Fuentes, de acuerdo a las órdenes recibidas y con datos
señalados en la escritura de propiedad, efectuó la mensura desde el Arroyo de
Ramallo y hasta mas allá del Arroyo Pavón.
Sin embargo, y no obstante la pericia de Don Juan Fuentes, la mensura
practicaba adolecía de certeza, por lo cual se estimo conveniente hacer una
rectificación.
Con estos fines, en 1767, se
designo agrimensor Don Juan Jaime Arrufo, quien estableció que las propiedades
que correspondía a la sucesión de Don Juan Francisco Ugarte, comprendía una
extensión de seis leguas de fondos por seis leguas de frente.
Don Francisco Miguel de Ugarte reconocidos como herederos a nueves hijos,
quienes repartieron las tierras de acuerdo a las cláusulas del testamentos,
correspondiendo a su hija Doña Paulina de Ugarte, una extensión que media en
total 2 leguas y 1.333.1/3 de varas cuadradas, situadas entre el Arroyo de
Ramallo y Del Medio.
Erigida en capilla de San Nicolás, a cuyo alrededor fue formándose lentamente
el pueblo, realizo el primer oficio religioso el doctor Francisco Antonio de
Cossi y Terran, quien permaneció en sus funciones de autoridad espiritual hasta
1774, aunque no en forma interrumpida, pues atendía al mismo tiempo la Capilla
de Nuestra Señora del Rosario, que con el transcurso del tiempo habría de
convertirse en la Iglesia Catedral de Rosario.
Fallecido Aguiar, el continuador de la obra fue el cura Miguel Escudero, nacido
en América y doctorado en Chuquisaca. Este religioso se hizo cargo del puesto
como teniente cura de la viceparroquia de San Nicolás, el 9 de diciembre de
1760.
Al fallecimiento del presbítero Cossio y Terán, ocurrido el 17 de junio de
1774, el doctor Escudero quedo como cura vicario interino hasta 1781, que con la
creación de la parroquia de San Nicolás, esta se independiza de Rosario de Santa
Fe, de la cual dependía. El 25 de julio del mismo año, entregó la parroquia de
San Nicolás al presbítero Julián Joaquín Gainza, y el 7 de agosto la de Rosario,
al presbítero Lorenzo José Gorostiaga. Terminada su misión, el doctor Escudero
estaba libre de fijar su residencia en cualquier lugar del virreinato o donde
fuera remitido por las altas autoridades eclesiásticas; prefiriendo permanecer
en San Nicolás donde tenia bien ganado prestigio y donde todavía era necesaria
su presencia para la continuación de la obra de don Rafael de Aguiar, trabajo al
que dedico su mayor entusiasmo e inteligencia. En 1778 y en razón de los meritos
adquiridos por la población al cooperar en forma eficiente al adelantado de la
zona, el Virrey Cevallos, representante de la corono Española en el Virreinato
del Rió de la Plata, declaro al pago de San Nicolás como partido siendo en esa
época mucho mayor su extensión territorial.
Nuevamente en 1793, volvió a entrar en funciones el doctor Escudero, por
fallecimiento del presbítero Gainza, entregando la parroquia el 9 de abril al
presbítero Mariano Gadea, designado por el obispado como el nuevo cura vicario.
El 1º de enero de 1801,fue elegido alcalde de la Hermandad don Vicente Roldan,
quien acepto el cargo ante el cabildo de Buenos Aires, el 5 de marzo del mismo
año. Era vecino de nuestro pueblo y propietario de una estancia cercana a
Pergamino.
Por decreto del 16 de octubre del Virrey, prohibido la extracción de granos y
levanto la prohibición por decreto del 23 de diciembre de 1802, mas el cabildo
insistió en su anterior pedido el 12 de enero de 1803; sin embargo se acordaron
licencias a estancieros y personas influyentes. Por tierra y por agua venían
productos manufacturados desde Buenos Aires y regresando en carretas y navíos
cargados de productos agrícolas y ganaderos, que construían la industria
principal de la región.
En tiempos de la primera invasión Inglesa, los acontecimientos no fueron ajenos
para nuestra ciudad, ya que el 19 de agosto San Nicolás se despertó con la
noticia que se encontraba en el pueblo el Virrey Rafael de Sobremonte, que huía
de Buenos Aires.
Cuando los ingleses realizan su segundo desembarco en Buenos Aires, numerosos
estancieros de toda la jurisdicción desde el Arroyo del Medio hasta la frontera
sudoeste, concurrieron con sus hijos y sus peones en defensa del puerto del
Virreinato y muchos de esos guerreros rurales murieron con sus hermanos,
sembrando con sus cadáveres las calles de Buenos Aires.
Juan Pereda y Morante, el 13 de febrero de 1810 informaba a Buenos Aires que se
había constituido en el Partido de los Arroyos, una milicia compuesta por seis
compañías de españoles y una de naturales que estaba integrada por indios,
negros y pardos.
Estas milicias se componían de cerca de 500 hombres entre 16 a 50 años. El
cuerpo se denomino “Compañía de Infantería de Milicias Urbanas de San Nicolás y
contaba con los siguientes oficiales: capitán Francisco Aldao, teniente
Francisco Benegas, alférez Antonio Pérez Díaz, sargentos: Fermín Andrés de Otey
y Miguel Lastaria, cabos: Juan Orrego, Claudio Carabajal y Francisco Olleros.
En 1810, era Alcalde de la Santa Hermandad José Olmos y Gómez, comandante
Militar teniente Miguel Herrero y como cura Vicario doctor Manuel José Warnes.
San Nicolás contaba con una población de 4.500 personas y una compañía de
Voluntarios de Caballería de frontera de Buenos Aires.
El Ombú de López
Para la fundación y organización
del pueblo de San Nicolás, Rafael de Aguiar cedió un área de sus campos,
estableciendo un ejido de nueve manzanas de frente por nueve manzanas de fondo.
Para trazar este damero, se estableció como punto de partida un añoso ombú,
conocido como el ombú de López.
Este ejemplar fue cortado en 1883 por mandato del ferrocarril del Oeste. Había
servido de mojón por numerosos años y figura con este carácter en muchos
expedientes judiciales de la época.
El arbusto mencionado estaba situado en las proximidades de lo que seria hoy la
resultante de la proyección del eje de la calle Garibaldi y la actual avenida
Falcón.
El dato preciso de la ubicación lo aporta G. Santiago Chervo y aparecerá
mencionado en su libro.
Para hoy en el lugar que ocupo, no es fácil de imaginar a Aguiar, sus esclavos
y empleados, dirigiéndose hasta allí y luego mirando hacia el norte y el oeste
en la determinación de los dos ejes de aquel damero primigenio y fundacional de
lo que es hoy nuestra ciudad.
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