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Saqueos a San Nicolás por la escuadra realista (9 y 10 de octubre de 1812)

                                                         Muerte del padre Escudero

                                    
                          Por Carlos Andrés Amaya
                                                                                     

En La Gazeta Ministerial del Gobierno de Buenos Aires, edición n° 28, correspondiente al viernes 16 de octubre de 1812 puede leerse a modo de comentario: “No podría a la verdad referirse sin transporte de la mas justa indignación, los procedimientos de una porción de hombres sin patria y sin fortuna que encierran los muros de Montevideo” y agrega que “ el hecho que va a referirse, executado en San Nicolás de los Arroyos habla por si mismo, y da en compendio, una idea de estos filisvustiers (sic) del siglo diecinueve”, transcrisbiendo textualmente el parte que Juan Correa comandante militar de San Nicolás, eleva al gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, con fecha 11 de octubre de 1812:”Participa a V. E. como en el día 9 de octubre del que corre, a la madrugada desembarcaron en este pueblo, por 2 puntos, los marineros de 5 buques en número de 150, atracándolos a la costa, y batiendo el pueblo desde a bordo, mientras hacían su desembarco; apenas se pusieron bajo mis fuegos, - sigue diciendo Correa – les resistí con la pequeña fuerza que tenía a causa de haber enviado 19 hombres en seguimiento de buques que se dirigían al Rosario, determiné saliesen todas las familias como pudiesen, y me resolví a hostilizarlos en guerrillas, en las que murieron algunos de ellos, a pesar de haber echado a tierra 7 piezas de artillería; el daño que hicieron a este vecindario es imponderable, inclusa la Iglesia pues saquearon desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde. De nuestra parte no hubo mas muerto que el prebístero Dr. D. Miguel Escudero, al que después de haberles da- do cuanto tenía, le dieron un culatazo en la cabeza y un bayonetazo en la tetilla”

Otro periódico de Bs. As.  El Grito del Sud, en su edición n° 15 del martes 12 de octubre de 1812, también se ocupa de los hechos del día 9, y transcribe, además, el “extracto de una carta del cura de San Nicolás”, en la que cuenta a su hermano detalles del saqueo. Dicho cura es Mariano Gadea y expresa:” El día 9 del corriente fue para este pueblo día de confusión y de llanto. Como a las 5 de la mañana se desembarcaron los marineros en número de 100 hombres con 3 pedreros (boca de fuego antigua destinada a tirar piedras) sorprendieron al pueblo pues todos dormían confiados en que no habría riesgo…”

El Grito del Sud fue el órgano de difusión de la Sociedad Patriótica, creada con fines literarios, pero que en realidad fue mas bien un club político de oposición a la Junta Grande, teniendo un espíritu morenista en todos sus actos. Sus miembros alcanzan una destacada actuación en el movimiento revolucionario del 5 y 6 de abril de 1811, que provoca la caída de la Junta y el nombramiento del 1er. Triunvirato. Se editaba en la imprenta de los Niños Expósitos (hoy Manzana de las Luces). No se sabe a ciencia cierta quién fue su redactor; hay autores que se inclinan por Julian Alvarez y otros por Bernardo Monteagudo.

Volvemos al saqueo: como el comandante manda dejar San Nicolás e internarse en la campaña, el cura y el teniente se disponen también a salir del poblado, “como nos viesen huir – dice Gadea en su carta – nos empezaron a disparar fusilazos: mas Dios quiso librarnos. El pueblo saqueado y robado con el mayor rigor, en- traron a mi casa y llevaron quanto tenía en términos de no dexar mas que un colchón. En lo de Warnes ( también sacerdote, después del combate del 2 de marzo de 1811 fue quién apersonándose a Romarate, consiguió que este no arrasara el vecindario, siendo además hermano del secretario de Belgrano) rompieron quanto pudieron cargar y últimamente le llevaron una criada. Al Dr. Escudero le quitaron los reales que tenía y le pegaron una puñalada en la tetilla, de la que murió inmediatamente, pues apenas alcanzó la Extrema Unción” que Gadea suministra personalmente por haber regresado al pueblo en tales circunstancias.

El cura local continúa con su relato: “Forzaron a cañonazos una de las puertas del templo y entraron dentro, y se robaron el copón, un incensario y todas las albas (vestidura blanca que se coloca encima del hábito para celebrar misa). Con las campanillas de la iglesia salieron por todo el pueblo tocando y gritando por pifia ( error -desacierto)” viva la Patria”. No ha quedado casa, tienda ni pulpería que no haya sido robada, géneros, alhajas, y quanto había se lo llevaron. Esto sucedió el viernes 9…”

A su vez, en el parte del comandante Correa publicado en La Gazeta, se informa que los españoles, después de la acción, “ a las 5 de la tarde se retiraron a bordo”. Esa noche los escasos vecinos que se encuentran en la población, concurren al templo, que muestra los rastros de los daños hechos y se disponen a asistir al difunto, mientras las naves realistas permanecen ancladas a la vista de San Nicolás. Según el parte de Correa, dichas naves “ estuvieron frente al pueblo hasta el otro día, que se hicieron a la vela para Montevideo, según declaración de un desertor de ellos, que fue hecho prisionero en Las Conchas.

Si bien las crónicas referidas no lo nombran, la escuadrilla atacante, de acuerdo con la bibliografía consultada, estaba al mando de Manuel Monteverde, marino natural de Italia, llegando al Río de la Plata muy joven. Se incorporó a la Marina de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1814, (caída de Montevideo) como teniente de la sumaca Itatí. Cuando el gobernador Sarratea se vio obligado a enviar a Entre Ríos una escuadrilla a las órdenes de Ramírez, la puso al mando de Monteverde, quién pasó al servicio del Supremo Entrerriano. Intervino en las operaciones contra Artigas. Cuando Ramírez se volvió contra Bs. As, fue quién condujo la expedición de los coroneles Romualdo García y Lucio Mansilla contra la capital, que fracasó; poco después Ramírez triunfa sobre Lamadrid, es derrotado por López y rechazado por Bustos en Córdoba. En tales circunstancias, Monteverde que remontaba el Colastiné con la escuadrilla entrerriana, fue sorprendido por Rosales, quién lo hiere con la culata de su fusil, dándole muerte por la traición a Bs.As.

                                                                     Saqueo del 10 de octubre

Pero, con la partida de la escuadrilla atacante, no desaparecen los peligros. En efecto, sucede que otra escuadrilla realista, que viene remontando el Paraná, se cruza a pocos Km. de San Nicolás, aguas abajo, con los saqueadores de la víspera. Estos debieron proporcionar informaciones concretas acerca de la abundante cantidad de víveres que pueden encontrarse en la población asaltada y sus alrededores. Pocas horas después se produce un nuevo desembarco: el de los marinos españoles provenientes del Plata.

Refiriéndose a este nuevo asalto, el citado parte de Correa, continúa informando al Gobierno que “ al otro día (10 de octubre) llegaron 3 buques, un bergantín, una goleta y un falucho, y puestos en línea frente al pueblo lo comenzaron a batir con cañones de a 12 y a amparar su desembarco de mas de 100 hombres con 10 piezas de a 3, haciendo fuego a las casas y completando el saqueo de los anteriores, seguí hostilizándolos con mis guerrillas hasta que se reembarcaron y se hicieron a la vela a la madrugada del día siguiente (11 de octubre)  dirigiéndose hacia el Rosario a cuyo comandante he dado los avisos correspondientes…”

El cura Gadea en la carta a su hermano, también hace referencia a estos hechos, que son publicados, asimismo en El Grito del Sud:”…el sábado hicieron un nuevo desembarco y se robaron lo que había quedado, llevándose hasta los trastones, y a fuerza de balas rompieron todas las puertas, y derramaron bebidas”

La Gazeta agrega:” Miserables, os habéis complacido en la ruina de los pacíficos habitantes de la costa y en la sangre de un venerable sacerdote octogenario. Él no pudo moveros a compasión, ni con sus canas, ni con sus dádivas, ni con su mansedumbre. Continuad pues desahogando los efectos de vuestro frenesí, ya que se a- cerca el momento en que tendréis que ceder” Termina diciendo:” La Providencia ha destinado a los pueblos de la América para ser libres.”

A su vez El Grito del Sud, hace también algunas reflexiones:” Estos son esos hombres que se jactan de descender de “cristianos viejos”, y que mas de una vez han dicho que uno de los fines de nuestra revolución es abolir el culto público, (…) y termina“¡Bárbaros! Hasta los altares son vuestros enemigos, solo porque ante ellos se postra lo americano…”

San Nicolás se trata ya de una de las poblaciones más significativas ubicadas en el territorio de la Prov. e incluso de toda la zona del litoral. Según José de la Torre, en las postrimerías de 1801, Félix de Azara, censó 4220 habitantes, clasificándolos según su nacionalidad, raza y color. El censo posterior en nuestra ciudad, fue el provincial de 1854, que arrojó 8450 habitantes. La única autoridad establecida por ese entonces, era el Alcalde de la Hermandad, quien tenía la función específica de ordenar la información sumaria de los hechos ocurridos en su jurisdicción en el término de 24 hs, ejercían la tutela de los huérfanos, siendo nombrados por el Cabildo de Bs. As. el 1° de enero de cada año. Ocupaba el cargo, en aquel 1812 don Pedro González Poso.

Cuenta G. Santiago Chervo, que hacia 1810 en San Nicolás los medios económicos eran: ganadería, agricultura, comercio complementado con puertos naturales rudimentarios, industria primaria con molinos, saladeros, fabricación de aceites de potro para alumbrado, velas, jabón, grasa de yegua, artículos para la alimentación, etc, y de una población de 4500 habitantes.

Desde 1810, el Río Paraná estuvo a merced de la escuadra realista con base en Montevideo, convertida en fuerte plaza militar, disponiendo de suficiente cantidad de buques armados como para dominar el Plata e incursionar, además por su largo y caudaloso afluente, convertido en uno de los campos de batalla en que se luchaba por la Independencia. Estas incursiones ocasionaban daños irreparables no solo en vidas humanas y bienes materiales, sino también a la economía del país porque impedían el normal desenvolvimiento del comercio con el exterior y un perjuicio directo al lugareño, porque es despojado del producto de su trabajo. Esta situación caótica sobre las poblaciones costeras finaliza el 3 de febrero de 1813, cuando San Martín encabeza la famosa carga con sus Granaderos a Caballo. El combate de San Lorenzo fue de gran trascendencia para la Patria naciente, pacificando el litoral, dando seguridad a sus poblaciones, porque mantuvo expedita la comunicación con Entre Ríos, que era la base del ejército sitiador de Montevideo, porque privó a esa plaza del auxilio de víveres frescos; y porque conservó franco el comercio con el Paraguay, fuente de importantes re-cursos,.

                                            Rasgos biográficos del presbítero Miguel Escudero

Miguel Antonio Escudero de Rozas nació en Bs.As. y se graduó en Derecho Civil y en Teología en la Universidad San Francisco Javier de Chuquisaca. No hemos encontrado registros ciertos sobre la fecha de su nacimiento; se puede desprender de la crónica de La Gazeta, cuando se refiere a la heroica víctima como un “venerable sacerdote octogenario”, que pudo haber nacido alrededor de 1730, o sea antes de fundarse nuestra ciudad. Pero se vinculó totalmente a la incipiente San Nicolás, comenzando sus funciones de teniente de la viceparroquia el 9 de diciembre de 1760. Era cura vicario de la Parroquia de los Arroyos su tío el preb. Francisco Antonio Cossio y Teherán. Desde el 20 de junio de 1766 hasta abril de 1768, Escudero permaneció siempre en calidad de teniente, en la capilla del Rosario, volviendo luego a San Nicolás para atender a su tío enfermo. Al fallecer este, Escudero es nombrado cura vicario interino hasta 1781, año en que se crearon dos parroquias a partir del curato de los Arroyos: la de nuestra ciudad y la del Rosario, entregando la de aquí al preb. Julián Joaquín de Gainza y la restante al preb. Lorenzo José Gorotiza, quedándose en San Nicolás para desempeñar su ministerio como teniente o como clérigo particular. Al fallecer Gainza, el obispado encargó a Escudero para que entregara la parroquia a su sucesor Mariano Gadea, el 9 de abril de 1793.

De su actuación sacerdotal han quedado registros: en la construcción de la Capilla, obra que se ejecutara en 1761, donó la cifra de $ 8.095 de su peculio personal. Esa capilla sirvió de base a la estructura de la actual ciudad, motivo por el cual con justicia se puede asignar a Escudero que la mandó construir el título de uno de los fundadores de San Nicolás.

El 27 de setiembre de 1779, en ocasión de una visita pastoral del obispo de Bs.As. Dr. Sebastían Malvar y Pinto consigna “los efectos del celo, aplicación y caritativa piedad (…)  del cura don Miguel Escudero, no sola- mente en la fábrica de estas iglesia, sino también en sus ornamentos y demás alhajas (…) la instrucción de sus feligreses y en la asistencia espiritual como temporal de los pobres y enfermos, de su desinterés y arreglo de los libros parroquiales (…) de las que se halla S.S. plenamente informado y satisfecho, le doy las debidas gracias por todo.”

En el acta registrada en el Libro Parroquial III de Defunciones, se expresa :”En 9 de octubre de 1812, murió de una estocada, el presbítero doctor d. Miguel Escudero, que le dieron los enemigos de la Patria en el asalto que hicieron a este pueblo de San Nicolás de los Arroyos. Fue sepultado en el prebísterio de esta Iglesia”, acta firmada por Mariano Gadea. Escudero es enterrado en una de las dependencias del templo ubicado frente a la plaza, en la esquina inversa de la catedral actual ( donde hoy se levanta el edificio de Tribunales), y no sola- mente por tratarse de un sacerdote, sino también porque San Nicolás, por muchos años mas, carecerá de otro cementerio que el habilitado en los terrenos contiguos a la Iglesia ( hasta 1835 siendo gobernador Rosas).

Recién el 31 de octubre de 1933, por iniciativa del Director Honorario del Museo de Luján, Sr. Enrique Udaondo, se rinde homenaje al sacerdote asesinado. En el acto se coloca en el atrio principal una placa recordatoria en nombre de la Dirección del Museo, que recibe el preb. Rodolfo Torti y que Ud. seguramente ha contemplado muchas veces al entrar a nuestra Iglesia Catedral.

                                                      Bibliografía

TOMAS DE RAZÓN DE DESPACHOS MILITARES, CÉDULAS DE PREMIOS, RETIROS, EMPLEOS
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